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Educación

Alteridades en tiempos de Pandemia

La relación entre el cuerpo, las casas y las alteridades en las nuevas configuraciones y construcciones de las intimidades.

El presente artículo tiene como objetivo explicar el impacto de las influencias culturales en las re-construcciones y re-configuraciones de nuestras alteridades en relación a los cuerpos y las intimidades y el papel que han jugado nuestras casas durante la pandemia del Covid 19.

Para explicar el concepto de cuerpo podemos remitirnos a una de las definiciones que se encuentra en el diccionario. La misma lo describe como el conjunto de los sistemas orgánicos que constituye a un ser vivo. Esta definición puede extenderse si consideramos al sistema nervioso central como uno de los actores más significativos de ese conjunto. Y hablar del sistema nervioso es referirse a la mente. Y referirse a la mente es remitirse a los procesos psicológicos y cognitivos, los cuales están estrechamente relacionados a las aptitudes socio afectivas del ser humano. En síntesis, hablar del cuerpo es hablar no solamente de un organismo físico – orgánico sino también tener en cuenta sus áreas cognitiva, psicológica, social y volitiva: un ser integro.

Dentro de esta integridad propia del ser humano, la alteridad se hace presente en la cotidianidad, tomando, en sí misma, un importante protagonismo. Entendemos por alteridad a “el modo de relacionarnos, visualizar, calificar o descalificar a los otros hombres que difieren en sus aspectos físicos exteriores, en sus costumbres y en algunas formas de construir identidades” (Garreta; 2001:11).

El ser humano es, ante todo, un ser social en relación constante con otros, miembro de una sociedad y protagonista de una interacción cultural permanente y dinámica a través de diversas actividades sociales, recreativas, artísticas, laborales y deportivas, en las que intervienen de manera yuxtapuesta todas las áreas del individuo.

Al mencionar las prácticas deportivas y físicas debemos reconocer el papel que juegan la importancia del cuerpo, su cuidado y el entrenamiento físico, como también las intervenciones de las demás áreas: una preparación cognitiva y psicológica para afrontar el proceso de entrenamiento, ejercicio físico o competencias, el desarrollo de aptitudes volitivas que se desprenden de la práctica, y los efectos sociales que se generan a partir de la misma como la pertenencia a un grupo, la creación de lazos, la aceptación, el reconocimiento y la distinción social, entre otras.

La práctica de actividad física está siempre ligada a una alteridad. Somos partícipes ocupando distintos roles: deportistas, hinchas, espectadores, consumidores, competidores, entrenadores, docentes, coaches, como también miembros de una sociedad que no está exenta de las influencias que ejercen las culturas en nosotros, en los otros y en las diversas alteridades.

Esta relación del ser humano como ser íntegro en constante interacción con otros ha sido partícipe fundamental del contexto experimentado a partir del confinamiento consecuente de la pandemia del covid 19. Como lo señalan las autoras al inicio de su artículo: “primero el encierro sugerido y luego, el encierro obligado fueron trastocando los modos en los que vivimos” (Hijos/ Blanco Esmoris; 2020:1). Las casas, los cuerpos y las “nuevas” formas de relaciones sociales fueron protagonistas de este contexto. Las adaptaciones a nuevos modos de llevar a cabo nuestras actividades cotidianas y laborales re-configuraron el mapa de la socialización.

Una disponibilidad distinta de nuestros tiempos y la obligatoriedad de realización de actividades antes llevadas a cabo por otros y ahora por nosotros mismos tuvieron como principal consecuencia una nueva conformación de la relación nosotros – otros. La nueva alteridad experimentada a través de los medios tecnológicos tuvo como característica principal un particular escenario de fondo: nuestras casas. Viviendas que se tuvieron que adaptar de manera cambiante a las circunstancias tal como se cambian las escenografías en una obra teatro según las escenas que se presentan. Pasaron de ser livings, cocinas y dormitorios a oficinas, salón de juegos y usos múltiples, aulas, gimnasios, peluquerías, entre otros.    

Esta reconstrucción de la casa en pos de las necesidades personales, laborales y familiares mantiene una estrecha relación con la alteridad. Pasamos de ser nosotros a ser otros, en diferentes momentos del día, adoptando diversos roles, desde trabajadores (circunstancialmente home office) a profesores y maestros de nuestros hijos, cocineros, peluqueros, animadores, enfermeros, entre otros, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, siempre en un mismo escenario (adaptado) de fondo: nuestras casas; privilegiadas observadoras en primera persona de estos cambios de alteridades, muchas veces superpuestas y a la vez complementarias.

Estas re-construcciones y re-configuraciones no solo se dieron en las casas, los cuerpos y las alteridades; también intervinieron significativamente en las nuevas construcciones de las identidades, en relación a la interacción: individuo – medios de comunicación – tecnologías.

Entendemos como intimidad al aspecto interno de una persona que comprende sentimientos, vida familiar o relaciones con otros; aquellos actos que se mantienen fuera del alcance público. En el momento que la intimidad cruza sus propios límites se produce una nueva construcción de la misma, una extimidad, a la cual podemos referirnos como una intimidad que se construye para ser mostrada; un manera de estar en el mundo.

Los “valores” y los términos impuestos a través de los medios logran tener una influencia significativa en el concepto de “idealización” del cuerpo. Un ejemplo claro de esta situación es el rol que juegan las redes sociales. Como lo señala la Antropóloga Nemesia Hijós: “hoy sabemos que lo que se postea es una construcción, donde se manipulan nuestros cuerpos y nuestra apariencia, juzgados por la aprobación o ignorancia inmediata de los likes de otros” (Hijós; 2020:201).

En los tiempos que vivimos, dentro de un contexto global interconectado no solamente los espacios se vuelven más flexibles y versátiles, sino que las relaciones asumen nuevas formas. La extimidad permite la exteriorización de la intimidad frente a otros. Esta exteriorización de nosotros, de nuestras experiencias, de nuestros cuerpos, de nuestras casas fue un hecho significativo y protagonista en tiempos de pandemia. Algunos con intención, algunos obligados, tuvieron que permitir que el mundo ingrese a sus hogares a través de una pantalla. La exposición del cuerpo en las conexiones virtuales por parte de los docentes es un claro ejemplo de ello. El encendido de sus cámaras, que permitió la visualización de sus hogares en pleno ejercicio de su actividad laboral, acompañó al proceso de confinamiento.

En ambos casos (intencionados y obligados) son evidentes las influencias que ejercen las culturas en las construcciones de las subjetividades y las relaciones sociales. Como describe Paula Sibilia “es innegable que nuestra experiencia también está moldeada por la interacción con los otros y con el mundo” (Sibilia; 2008:20).

Cuando ocurren cambios en esas interacciones culturales, también cambia el campo de las experiencias subjetivas. Un claro ejemplo de ello fue la pandemia.

La globalización, los medios masivos de comunicación y los innovadores avances tecnológicos contribuyen a nuevas formas de autoconstrucción de intimidades y subjetividades. Millones de usuarios en internet utilizan dicho medio para exponer públicamente su intimidad, conformándose una especie de festival de vidas privadas ante la mirada de personas conocidas, desconocidas, cercanas y en otras partes de este mundo en red.

Finalizo el presente artículo con la siguiente conclusión: ¿Es la influencia socio cultural la que nos lleva a convertirnos en víctimas inocentes y pseudo obligadas a compartir públicamente nuestra intimidad? O ¿somos fervientes partidarios de nuestra propia extimidad?

BIBLIOGRAFÍA

  • GARCÍA CANCLINI, NESTOR. (2005). “Diferentes, desiguales y desconectados”, Barcelona, Gedisa.
  • GARRETA, MARIANO JUAN (2001), “La trama cultural: Textos de Antropología y Arqueología” Buenos Aires, Caligraf.
  • HIJÓS, NEMESIA. (2020), “Experiencias en contexto” Artículos seleccionados de las III Jornadas Interdisciplinarias de Jóvenes Investigadores del Instituto de Altos Estudios Sociales, Buenos Aires, UNSAM edita.
  • HIJÓS, NEMESIA – BLANCO ESMORIS, MARÍA FLORENCIA (abril 9, 2020), https://latfem.org/casas-versatiles-y-cuerpos-flexibles-en-tiempos-de-coronavirus/
  • SIBILIA, PAULA (2008), “La intimidad como espectáculo” Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

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Fabián Ayoroa

Lic. y Profesor de Educación Física. Jefe del Departamento de Educación Física en el Instituto Cardenal Stepinac de Hurlingham

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