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Cómo los Directivos pueden motivar a los docentes para que el Aprendizaje Basado en Proyectos suceda

Los estudios sobre el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) demuestran que los/as estudiantes manifiestan un mayor interés hacia los contenidos que aprenden al trabajar con esta metodología.

¿Cómo puedo hacer para que mi equipo de docentes comience a implementar ABP? ¿Qué debería hacer?

Lo primero que hay que saber es en qué consiste el ABP y cómo puedo aplicarlo. Luego, acompañar desde el equipo de gestión a los/as docentes para que las propuestas inviten a los/as estudiantes a adquirir conocimientos significativos. Asimismo, generar espacios de aprendizaje seguros, asesorarlos/as, brindarles capacitaciones y confiar en ellos/as.

Al comenzar a diseñar ese espacio en conjunto, es importante proponerles objetivos concretos y ver cómo conseguirlos para que puedan implementarlos con los/as estudiantes. 

¿Debe el proyecto basarse en un tema elegido por los/as docentes o los/as estudiantes?

Personalmente, suelo combinar ambas formas. Partir del interés de los/as docentes en un primer momento, pero teniendo en claro que los/as estudiantes son quienes guiarán y elegirán el próximo tema.

Para mí es muy potente trabajar a nivel interdisciplinar, ya que de esta manera los/as estudiantes perciben que todo está relacionado y que tienen que alcanzar unos objetivos específicos.

Las estrategias de enseñanza, al momento de abordar el ABP, son desafiantes para los/as docentes. Por esa razón, suelo sugerir utilizar la metodología de aula invertida (flipped classroom) con el objetivo de aprovechar el intercambio de ideas y los interrogantes que traigan luego de haber visto algunos contenidos fuera del aula. Y aquí el rol del/de la docente se redefine y esto puede generar inseguridad o incomodidad. Por eso, es importante que equipo directivo acompañe este trabajo para convertir esas debilidades en oportunidades de mejora para el aprendizaje. ¿Cómo? Brindando confianza a los/as docentes, valorando su experiencia e invitándolos/as a innovar en su forma de enseñar. 

El trabajo cooperativo permite formar grupos heterogéneos que se ayudan y apoyan. Y  jugando conseguimos motivar a los/as estudiantes y que puedan ver los logros y aciertos de una manera diferente.

Por ello, es necesario que los/as docentes planifiquen y se anticipen para brindarles la información adecuada. Esta metodología desafía a la comunidad educativa a trabajar sobre las habilidades de la metacognición al momento de la evaluación, ya que es constante y consensuada, lo cual ayuda a los/as estudiantes a comprometerse con esta forma de trabajo. Entran en “juego” instrumentos de evaluación como el diseño de rúbricas, y se precisa de mucha formación y otro tipo de planificación y seguimiento.

Es fundamental comunicar e informar a las familias y a los/as propios/as estudiantes sobre la metodología que pondrán en práctica para que sepan cómo van a trabajar y ser evaluados/as. Personalmente, sugiero crear un video para que las familias vean todo lo que harán sus hijos/as y sepan cómo podrán ayudarlos/as si fuera necesario. 

En el ABP el proyecto debe estar muy bien estructurado y responder a las necesidades de los/as estudiantes, que son quienes marcan el ritmo. La retroalimentación con el/la docente será continua.

En esta forma de trabajo debe primar el proceso más que el producto final. Algunos/as docentes quieren mostrar un producto final perfecto y olvidan que muchos/as de sus estudiantes se han quedado en el camino.

Por esa razón, el/la docente debe saber en qué momento del aprendizaje se encuentra cada estudiante para ayudarlo/a a conseguir los objetivos propuestos. Una forma de comprobar este aprendizaje es plantear pequeñas metas diarias y dar el tiempo necesario para conseguirlas.

La metodología del trabajo por proyectos, a través de los estudios realizados, demuestra que los/as estudiantes: 

  • Afianzan mejor los conocimientos. 
  • Trabajan varias competencias en las diversas materias al mismo tiempo.
  • Fortalecen sus capacidades al promover la búsqueda de información (hoy, a través de diversos soportes tecnológicos).
  • Ejercitan las habilidades sociales, ya que deben cooperar entre sí.
  • Mejoran su expresión oral al tener que exponer sus ideas.
  • Se enfrentan a situaciones que deben resolver, por lo que resulta un aprendizaje para la vida.

Vale la pena señalar que no se puede llamar trabajo por proyectos a todo. Crear una serie de actividades alrededor de un tema no es trabajar por proyectos, ya que todas las demás áreas no se ven involucradas en este proceso. Tampoco ponerle un título y continuar dando clase de manera tradicional.

Ahora solo resta armar equipo y salir a disfrutar del aprendizaje basado en proyectos. Los/as invito a que me cuenten y compartan sus experiencias.

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Lorena Vaccher

Abogada, docente en nivel medio y superior (UBA) Especialista en Gestión Educativa y Maestranda en Educación (UDESA). Responsable de Formación docente de Ticmas y Especialista en el programa de Innovación y Liderazgo de la Fundación Varkey

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