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Educación

¿El adulto es capaz de aprender?

Proceso de adquisición del conocimiento en la edad adulta

La educación y el aprendizaje es un proceso continuo en la vida de las personas. Sin embargo, existe la creencia popular de que un adulto ya no es capaz de aprender y no vale la pena estudiar después de cierta edad. Por lo cual, es pertinente preguntarse, después de años de rutina y un estilo de vida completamente establecido, con familia, responsabilidades, problemas personales, vicisitudes económicas, políticas y de salud, realmente, ¿un adulto puede aprender?. 

La respuesta a esta interrogante indudablemente es SI. Un adulto puede aprender y es capaz de hacerlo muy bien. Es importante dejar claro que el estudiante en la edad adulta es un ser maduro, con una personalidad bien definida, que sabe lo que quiere y cuál es el propósito que tiene en su vida. Por lo que, a la hora de estudiar una carrera,  sigue sus objetivos con seriedad y disciplina. De tal manera que pueda lograr la meta en el menor tiempo posible y con el mejor de los resultados. 

De modo que, para definir la educación en la edad adulta, se utiliza el término de Andragogía. En su publicación, Castillo (2018) hace un pequeño recuento histórico del origen del término:

Fue en el año 1833 cuando Alexander Kapp utilizó por primera vez el término de Andragogía, al describir la práctica educativa utilizada por Platón con sus discípulos jóvenes y adultos, aproximadamente en 1920, Eugen Rosenback retomó el concepto al referirse a elementos curriculares propios de la educación para adultos; corresponde a Eduard Lindeman generar conceptos de la educación para adultos y en la formación del pensamiento de la educación informal. Fue el primer norteamericano en utilizar el término de andragogía en dos de sus escritos. (p. 3)

Castillo, F. (2018). Andragogía, andragogos y sus aportaciones. Voces de la Educación

Analizando el planteamiento anterior, la andragogía se refiere al proceso de adquisición del conocimiento en la edad adulta. Aunque es un planteamiento que se ha hecho a lo largo de la historia, es hace un poco más de cien años que se le ha otorgado el nombre de Andragogía. Dentro de este marco, la adultez, es la etapa de la vida donde resalta un pensamiento reflexivo, la autogestión del conocimiento, la calidad de vida y la creatividad del participante adulto, con el propósito de lograr su autorrealización.

En este sentido, vale la pena mencionar las características en la forma en que el adulto y el niño adquieren el conocimiento, las cuales pueden beneficiar o perjudicar este proceso durante la adultez. Por lo que seguidamente, se evaluaran las similitudes y diferencias de la manera de educarse en las diferentes etapas de la vida.

Este planteamiento no es nuevo,  Cass (1974) acota las características del aprendizaje en este grupo de edad, como lo son: (a) Orientadas en metas y centradas en la acción. (b) Tengan una aplicación futura. (c) Se pueden dar en cualquier ambiente. (d) Ser funcionales y significativas. (e) Ser compartidas y dinámicas. 

Por lo cual, es posible que los adultos aprendan y lo hagan de forma eficiente. Para ello es indispensable crear conciencia de la experiencia y proveer de experiencias vitales que deben reunir las características mencionadas para garantizar la completa atención y un aprendizaje realmente significativo.

Debe acotarse que existen diferencias a la hora de aprender en los diferentes grupos de edad. Por lo que, Rodríguez, Uzcategui y Marrero (1987) desde hace varia décadas han planteado una de las diferencias en la forma de aprender del adulto

La memoria a corto plazo está menos disponible en el adulto que en el niño, pues el adulto no amontona los datos en bruto, sino que los mismo son sometidos a un complejo tratamiento de comparación con los diversos conocimientos acumulados, reteniendo aquellos que forman un lazo significativo con las adquisiciones anteriores (p.8).

Rodríguez, A., Uzcategui, N., y Marrero, T. (1987). La adultez, una exploración inconclusa

Esto quiere decir que la capacidad de aprender en el adulto está fortalecida por la creación de lazos y similitudes con conocimientos obtenidos previamente. Es decir, un aprendizaje por asociación que permanece disponible de forma organizada e indefinidamente. Lo que resulta más productivo que el aprendizaje memorístico. A diferencia del niño que primero memoriza y luego entiende.

Dentro de este orden de ideas, Cass (ob cit) menciona las diferencias fundamentales entre el aprendizaje del adulto y de los niños: Motivación: los adultos tienen metas y deseos personales de lograr un propósito. Necesitan reconocimiento para posicionarse en la sociedad en que viven. Concepto de sí mismo: Referido a los factores que influyen en la toma de decisiones. Concepto de tiempo: Los adultos tienden a apreciar más el tiempo y el rápido transcurrir de este. 

De igual forma, Cambios en la sociedad y actitudes: Con la edad tienden a ser más conservadores en cuanto a su conducta. Temores y angustias frente al aprendizaje: Pueden manifestar temor o ansiedad en el proceso de aprendizaje. Asistencia voluntaria: el adulto tiene el libre albedrio para marcharse cuando no cumple con sus expectativas. Experiencia rica y madura: Facilita el aprendizaje. Desventajas: Cambios psicológicos, prejuicios, hábitos, fatiga.

Al respecto conviene decir que, las personas que continúan la actividad académica durante la edad adulta, como estudiar una carreara universitaria, avidez por la lectura o la escritura tiende a mejorar su curva de inteligencia y previene el desarrollo de enfermedades degenerativas como el Alzheimer. Otras de las características resaltantes de la adultez es su capacidad de socializar, de crear vínculos afectivos y de la inserción en el ámbito social y cultural. Por lo que fácilmente pueden relacionarse con otras personas, hacer pregustas y satisfacer su curiosidad intelectual. 

En conclusión, el aprendizaje es entendido como el proceso por el cual los seres vivos adquieren conocimientos que forjan su conducta. En los adultos, esta definición cobra mayor relevancia puesto que influyen factores emocionales, psicológicos y ambientales, los cuales, pueden fortalecer o debilitar la capacidad de adquirir habilidades y destrezas. Por lo cual, el docente debe estar familiarizado con estas características, crear un ambiente agradable y mantener una actitud de tolerancia para garantizar el éxito en la prosecución de los objetivos.

Por lo que en respuesta a la interrogante del título, enseñar a un adulto no es una causa perdida, por el contrario, poseen con grandes potencialidades por descubrir y su proceso se facilita ya que son personas maduras centradas, autónomas,  que saben lo que quieren y luchan por ello. Son capaces de aprovechar las oportunidades que se le presentan en la vida y anhelan un aprendizaje realmente significativo que pueda transformarlo en nuevo ser creativo y optimista, representando un beneficio para sí mismo y la comunidad a la que pertenece capaz de aportar ideas oportunas en la resolución de problemas.

BIBLIOGRAFÍA

Cass. A. (1974). Educación Básica para adultos. Capítulo II Psicología del aprendizaje de los adultos. Buenos Aires. Troquel

Castillo, F. (2018). Andragogía, andragogos y sus aportaciones. Voces de la Educación. Documento en línea. Disponible en: https://hal.archives-ouvertes.fr/hal-02528598/document

Rodríguez, A., Uzcategui, N., y Marrero, T. (1987). La adultez, una exploración inconclusa. Capítulo 3 La capacidad intelectual del ser humano. Caracas 

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Zahira Felicidad Silano Higuera

Doctorando en Ciencias de la Educación Médico Especialista en Pediatría y Puericultura

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