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Educación

El papel que juega la cultura material para los actores institucionales

Encuentros de la Red de Directivos REDIE

Abordaremos en este espacio cómo la cultura material da cuenta  de los haceres cotidianos y de las relaciones pedagógicas. Los cuadernos, carpetas, lapiceras, boletines resultan imprescindibles para leer  que acontece en las aulas a diario. Si bien no refleja absolutamente todo el quehacer áulico, muestra una parte importante de esta práctica.

Considerando por lo tanto la relación entre la cultura material y los saberes que se efectúan en el aula. Teniendo en cuenta recursos fotográficos que muestran como estaban distribuidos los bancos, mesas, podemos advertir la jerarquización de los contenidos, la agrupación de niños de un mismo estadio de conocimiento, guiados por un alumno monitor que hacia repetir la lección. Luego se empezaron a ver ciertas inconveniencias  en el tipo de mobiliario, la posición de los cuerpos, la distancia inadecuada entre la mesa y el banco trajeron aparejados problemas físicos como la miopía. Es allí donde surgieron las sillas que regularon la distancia del cuerpo infantil con la mesa. En la primera descripción interpretamos una enseñanza verbalista, mediante la memorización y la repetición de  contenidos. Sin embargo por el método simultaneo, los alumnos eran dirigidos por el profesor quitando así el rol del alumno monitor. Ciertamente la crisis del modelo pedagógico de los años 20 dio lugar a la aparición de  un mobiliario que respondía a las necesidades del alumnado (mesa silla), más livianos que dieron paso a la “ escuela activa”, cuyo aprendizaje era guiado por el profesor y el alumno construía  su propio proceso de aprendizaje, poseía experiencias más ricas  e interesantes. Esta escuela  pretendía preparar al alumno para  la vida en comunidad. 

 Viñao Fargo enuncia que en las últimas décadas la escuela puso resistencia a  las reformas educativas, el interés de los maestros empujaba a defender el status quo y los viejos modos de trabajar. La  aseveración de este autor seguramente tiene puntos de encuentro y desencuentro con las experiencias de nuestros países. Por otra parte, Agustín Escolano, sostiene que la redefinición actual del lugar docente pasa por recuperar algunas tradiciones empíricas del oficio recuperando el sentido de la formación del ciudadano a través de la enseñanza de la lectura y la escritura.

Si bien la historia educativa de España difiere con la nuestra, encontramos puntos en común, estos aportes pueden ser interesantes para pensar desde que perspectiva se sitúan los docentes para mirar el currículo y las prácticas escolares en nuestro contexto. 

Jean Hébrad sostiene que existen diferentes prácticas de lectura, los lectores invaden y habitan los espacios textuales, aun sin autorización para producir un texto nuevo. Es por  ello  que las prácticas  suponen lecturas, directores y maestros reinventan cotidianamente el currículo escolar.

Pinar considera que no hay que pensar la conceptualización del campo curricular como algo estático e inflexible, sino como un campo de deliberación, dinámico, complejo, permeado por muchas miradas e intereses, sujeto a constantes críticas. 

Consecuentemente Pinar introduce el tema de la autobiografía como forma de crear espacios de libertad subjetiva, de consolidar la autonomía profesional de los docentes y de los estudiantes de magisterio, de hablar de las experiencias vividas en torno al currículo. Fue quien se  atrevió a la construcción narrativa en primera persona, de composiciones escritas por los actores del currículo, dando importancia al discurso en y sobre el aula. Como fruto de este trabajo se logró desmitificar un conjunto de prácticas estandarizadas.

Este insumo  se constituye como parte activa de la cultura material.

Sin lugar a dudas la comprensión del currículo pasa por entender las cuestiones de tipo racial, religioso, de género, de identidad, de clase social y orientación sexual. Comprender que estamos en un proceso de hibridación, como bien lo denomina García Canclini la hibridación aparece hoy como el concepto que permite lecturas abiertas y plurales de las mezclas históricas y construir proyectos de convivencia despojados de las tendencias a “resolver” conflictos multidimensionales a través de políticas de purificación étnica.

Para finalizar diremos que mirar la escuela mediante los lentes de la cultura material, posibilita una mayor apertura para comprender el funcionamiento del pasado y del presente de las prácticas escolares. En nuestra experiencia en el nivel Primario  en el contexto en que vivimos, este análisis nos permite reflexionar y rever nuestras propias prácticas. Lo que hasta ayer formaba parte de una cultura material conocida, hoy nos vemos más que nunca en la necesidad de modificar, transformar  espacios, buscar estrategias y recursos para que se produzca este proceso de enseñanza y aprendizaje.

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Lidia Gloria Gómez

Lic. En Gestión Educativa y docente de nivel Primario en CABA.

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