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Gestión

EL PEI: Nuevos escenarios y desafíos

Primera parte - Incluye video completo del webinar realizo en Red REDIE

Banco Supervielle - Educación

El PEI apareció como propuesta de trabajo institucional con la Ley Federal de Educación, sancionada en 1993, acompañada de una serie de transformaciones del sistema educativo, que luego fue derogada en el año 2006 mediante la Ley Nacional de Educación.

Este instrumento fue uno de los sobrevivientes del sistema anterior, pero que, a mi modo de ver, necesita de una vuelta de tuerca, porque el escenario es distinto y los desafíos también. Es una herramienta de trabajo que podemos aprovechar para dar sentido al accionar en las escuelas.

No se trata de un trabajo técnico, ya que todo accionar está compuesto con un contenido ético, ideológico, político y cultural.

Cuando hablamos de proyecto, nos referimos pensar en tareas a desarrollar con la idea de llegar a una determinada meta, a armar una ruta un recorrido con un destino, acordado por quienes viajan, una definición y elección de ese trayecto, considerando que en su acontecer nos encontraremos con obstáculos, contratiempos, imprevistos, que pondrán a prueba este recorrido. A pesar de ello, lo importante es tener en claro adonde se quiere llegar.

Si trasladamos lo antedicho a la realidad escolar, podemos decir que hoy más que nunca, en medio de esta incertidumbre que nos invade, ciertas certezas harán que el recorrido no sea tan estéril y solitario.

Sin duda, hacer el recorrido con pares y tener un horizonte sencillamente acordado facilitará el desarrollo de las tareas que desempeñamos en esta complejidad.

Rememorando aquellas épocas en que las escuelas se abocaban a la elaboración de sus proyectos institucionales, muchas se quedaban estancadas en procesos de definición del ideario y terminaban escritos por el equipo directivo, encajonados muchas veces, luego de haber satisfecho una demanda administrativa. Lo cierto es que, el PEI es una herramienta de trabajo institucional que guía y orienta el accionar del colectivo y debe ser liderado en especial por el equipo directivo.

Es necesario saber hacia dónde nos dirigimos como escuela en este tiempo, y en este contexto particular, pero esta definición, es tan particular como la escuela misma.

Sin duda, no es una tarea fácil, pero nos impone pensar en algunas cuestiones importantes:

Considerar las condiciones epocales: grandes y profundos cambios a nivel mundial y que impactan en nuestra realidad, subempleo, trabajo a distancia, pobreza, diversidad en el funcionamiento familiar, vínculos rotos, revolución informática el boom del avance tecnológico y fuerte impacto en la información y comunicación, sociedad desigual, guerras, catástrofes. Cabe considerar, que estas condiciones epocales, provocan disrupciones, y alejamiento de las formas propias de enseñanza y aprendizaje de la escuela, ya la pandemia nos impuso el pensar nuevos modos de abordar la enseñanza, a la escuela que, con su organización espacial, temporal, gradualidad, itinerarios únicos de aprendizaje de hoy no encajan en la realidad escolar y en la situación real de los alumnos. Estas condiciones de época, promueven interrogantes e incertidumbre inherente a una práctica social compleja. Morín sostiene que este panorama nos invita a reflexionar sobre la idea de las incertidumbres, y señalan que no se eliminan, sino que se negocian a través del pensamiento, la acción, y la apuesta colectiva. Hay una necesidad de pensar juntos, y tal vez con el ensayo y el error iniciar el trabajo institucional. Se hace necesario pensar estas condiciones como marco para comprender y pensar los escenarios de intervención.

Analizar las prácticas en situación. Para poder pensar en las prácticas que se desarrollan en la escuela es necesario considerar el escenario en que ocurren. Hay una necesidad de pensar situadamente, desde el lugar que habitamos, en el que tejemos sentidos, juntos con los otros. Nos obliga a pensar las prácticas desde este lugar, desde adentro para poder entenderlas, analizarlas, mejorarlas, revisarlas

Hacer una lectura y relectura de nuestra realidad escolar a partir de la información que contamos desde las dimensiones institucionales: comunitaria, pedagógica y administrativa. Hay distintos modos de realizarlo, en principio lograr una mirada global de la escuela y luego poner el foco en aquellos aspectos que aparecen como preocupantes. No hay que desviarse del eje fundamental: el aprendizaje y los factores asociados a él. Este momento que conocemos como diagnostico institucional permite abordar las trayectorias escolares en todas sus dimensiones, a través de instrumentos que ofrezcan toda la información relevante para llevar a cabo su análisis. Entre ellas podemos mencionar: encuestas, cuestionarios, planillas de análisis de información sobre ingreso y egreso. El análisis de la información con la intención de conocer el estado de situación de la escuela, favorecerá la decisión sobre qué cuestiones abordar.

Revisar las condiciones institucionales que estructuran el funcionamiento de la escuela, mirar lo que ocurre en la escuela a partir de las normas que regulan y ordenan la institución escolar, aquello que opera como patrones o criterios a partir de los cuales se fijan los objetivos como principios reguladores de las prácticas. Estas condiciones están en íntima relación con los lineamientos políticos, lógicas organizacionales, y son e soporte de la cotidianeidad. espacio, tiempo, recursos, personas, sistemas de organización, etc.

También, en este apartado es necesario analizar si para desarrollar los planes y proyectos pensados a abordar, están dadas las condiciones necesarias, o hay que crearlas para luego hacerlas factibles. A veces, las escuelas, se embarcan en proyectos inalcanzables y fracasan por el sólo hecho de o haber analizado si están en condiciones de ponerlo en ejecución o no.

Interpelar nuestros encuadres de intervención, y desde allí plantear líneas de acción que abran otros caminos o recorridos para trabajar. Explicitar y revisar cuál es el encuadre de trabajo en la escuela, y preguntarnos: ¿es claro, preciso, sirve de sostén y apoyo para el conjunto institucional?, y además debe invitar a pensar, ensayar, anticipar e intermediar.

Plantear líneas de acción, una vez esclarecido aquello que se quiere lograr, definir el cómo hacerlo, analizando si estamos en condiciones o no de embarcarnos. Realizar nuevos recorridos, buscar nuevos caminos.

Para ello es necesario comprender que la construcción del PEI, es una tarea colectiva, con la necesaria participación de quienes forman parte, ya que haciéndonos parte de lo que ocurre en la escuela, desde el lugar que se ocupa en la misma, y tomar decisiones respecto a lo que aspiramos y/o nos proponemos, de alguna manera se garantiza una ruta segura. La apertura en el diálogo, la escucha, la posibilidad de confrontar, de poner en discusión cuestiones que obstaculizan la dinámica institucional posibilitará acuerdos. La comunicación clara podrá ser la garantía de que esos acuerdos surjan producto del consenso y del análisis de la realidad escolar. Se hace necesario pensar estratégicamente para llegar a estas metas hoy, preguntarse: ¿de qué nos podemos hacer cargo para que se concrete, tenemos los recursos necesarios para lograrlo? Aquí la clave es no tomar por supuestos determinadas realidades, porque eso significa que queda fuera de la posibilidad de ser pensado.

La definición de líneas de acción, enmarca la acción institucional, delimita el rumbo a seguir, dando la posibilidad a pensar, ensayar, proyectar, mejorar, analizar, decidir, anticipar e intermediar. Debe ser claro, preciso, y estar en conocimiento de todos los miembros de la comunidad educativa.

Dentro de este marco normativo, podemos hablar de ESI. A partir de la sanción de la Ley Nacional 26.150 de Educación Sexual Integral, poseemos en las escuelas con una herramienta que nos avala y legitima, y nos obliga a abordar la educación sexual. La ESI requiere organizar un espacio sistemático de enseñanza y aprendizaje que comprenda contenidos de distintas áreas curriculares, abordados de manera transversal y/o en espacios específicos. Incluye el desarrollo de saberes y habilidades para el cuidado del propio cuerpo, la valoración de las emociones y de los sentimientos en las relaciones interpersonales, el fomento de valores y actitudes relacionados con el amor, la solidaridad, el respeto por la vida y la integridad de las personas y el ejercicio de los derechos relacionados con la sexualidad.

Cuando enseñamos, siempre ponemos en juego lo que pensamos, sentimos y creemos. Nuestras propias valoraciones, nuestras ideas, nuestra historia personal están siempre presentes en cada acto pedagógico. En Educación Sexual Integral esto es aún más visible, y no podría ser de otra manera, porque la enseñanza de contenidos vinculados a la sexualidad nos involucra en tanto personas sexuadas, nos retrotrae a nuestras propias historias, a la forma en que fuimos educados en sexualidad, a nuestras dudas y certezas.

¿Cuál es el posicionamiento de la escuela en torno a la ESI? Hemos dialogado previamente entre los docentes ¿establecimos un plan de acción? ¿Hemos determinado cómo hacerlo, que estrategias emplear, que cuestiones abordar, desde que lugar? Es necesario hacer un abordaje institucional, trabajar sobre los supuestos, las ideas y sentimientos en torno a su enseñanza.

Tal vez sea necesario establecer un plan de trabajo para llevar a cabo el abordaje institucional, establecer el formato del encuentro   el encuadre, la modalidad, cómo llegar a acuerdos y diseñar la propuesta institucional.

Otro tema importante y necesario a abordar es la inclusión. El concepto     tiene que ver con el hecho de que todos los alumnos sean aceptados, reconocidos en su singularidad, valorados y con posibilidades de participaren la escuela de acuerdo a sus capacidades y posibilidades. La inclusión no se remite a una cuestión curricular, organizativa o metodológica, es una manera de entender la educación, si se quiere, la vida misma se trata de una filosofía de vida.

Una escuela inclusiva es aquella que:

  • Intenta mejorar la calidad del sistema educativo para que pueda atender como corresponde a todos los alumnos.
  • Desarrolla la capacidad de construir una escuela que responda a la diversidad de necesidades de los alumnos.
  • Una manera distinta de entender la educación.

Se hace necesario analizar, si en la escuela están dadas las condiciones para tener una escuela inclusiva, para ello podemos analizar si existe el trabajo colaborativo entre  los docentes, si hay   intervención en equipo en el aula, la programación es conjunta, si el diseño de prácticas responde al protagonismo del alumno, si existe el trabajo colaborativo entre el alumnado, si hay un aula diversificada, si la definición de objetivos es compartida, si se establecen criterios de evaluación y seguimiento, si hay colaboración con la familias, si existe el intercambio  trabajo en conjunto con otras instituciones y figuras, si se hace  del trabajo colaborativo un instrumento metodológico de abordaje, /o si se intenta  una escuela con una estructura flexible.

En relación a la Convivencia también es preciso detenerse a pesar en el sentido que tiene en nuestra escuela, que lugar le otorgamos y de qué manera la abordamos. Si es una construcción colectiva, si apunta a una institución que aspire a aprender a vivir juntos, sin prejuicios buscando soluciones a los conflictos, afrontándolos, que favorezca la cooperación, la solidaridad democrática, plural. En este contexto tan complejo que venimos analizando, se hace necesario sostener que se requiere una escuela habitable, que permita cobijar a los alumnos, una escuela que tenga la capacidad de acompañar los procesos de construcción de subjetividades.

Carina Kaplan señala que, si bien no puede suplir la justicia social, si puede suplir algo de a justicia afectiva donde cada uno pueda ser fortalecido, considerado en su propia condición de identidad, etnia, género, discapacidad. Reeducar la mirada estigmatizante y machista de la sociedad.

Hay que intentar crear a contramano otras formas de vincularse, demostrando que es posible. Enseñando otros modos de relación, donde se reconozca al otro, se acepte al otro, y se cuide al otro. Es imperioso desaprender los modos de vincularse de la sociedad, lograr observar, mirar, interpretar e intervenir sobre las marcas que dejan en las infancias y adolescencias, no debemos ser indiferentes al sufrimiento de los otros. ¿Podemos hacer lugar a esto? ¿En los contratos de convivencia institucional, se define un encuadre teórico que fundamenta el accionar en la escuela, cuales es el marco teórico que sustenta el construido?, o si sólo lo planteamos a partir del sentido común?. ¿Lo interpelamos, lo ponemos a discusión, a quienes involucramos?

Bibliografía

Elichiry, Nora (comp.) Aprendizaje situado, experiencias inclusivas que cuestionan la noción de fracaso escolar. Ed. Ensayos y experiencias NOVEDUC, Cap.8

Guía para el desarrollo institucional de la Educación Sexual Integral. Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Agosto 2012

Climet Gime, Universidad Ramón LLUL, III Congreso “La atención a la diversidad en el Sistema educativo” Universidad de Salamanca. Instituto Universitario de integración en la Comunidad.

Sandra Nicastro, Asesoramiento pedagógico institucional: Una mirada sobre los encuadres de intervención. UBA, Revista de Curriculum y formación del profesorado.

Beltrán, Gutiérrez, Dispositivos de intervención de las prácticas pre profesionales en el Contexto educativo. Encuentro Grupo editor.

Montse Ventura, Asesorar es acompañar, Revista Curriculum y formación del profesorado.

Diana D. Guinao. Lic. y Prof. en Ciencias de la Educación. Cursó la Maestría en Didácticas especificas con orientación en Ciencias Sociales. Actualmente es alumna de la Maestría en PEDAGOGIA y de la especialización en asesoramiento pedagógico y de gestión. Docente de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, Instituto de Formación docente de Santa Cruz. Asesora pedagógica escuelas secundarias. Docente Pos título de Gestión Provincia de Santa Cruz. Fue Directora General del Instituto Aonikenk. Escribió varios artículos sobre Gestión Institucional. Dicto cursos y talleres sobre la construcción del PEI y PCIi. Diseñadora de las carreras del Instituto Superior de Guías de Montaña. Actualmente se desempeña en Rio Negro como TAE y Psicopedagoga en el ETAP. Es Co coordinadora de TRAMASBARILOCHE.

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Diana Guinao

Lic. y Prof. en Ciencias de la Educación. Cursó la Maestría en Didácticas especificas con orientación en Ciencias Sociales. Actualmente es alumna de la Maestría en PEDAGOGIA y de la especialización en asesoramiento pedagógico y de gestión. Docente de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, Instituto de Formación docente de Santa Cruz. Asesora pedagógica escuelas secundarias. Docente Pos título de Gestión Provincia de Santa Cruz. Fue Directora General del Instituto Aonikenk. Escribió varios artículos sobre Gestión Institucional. Dicto cursos y talleres sobre la construcción del PEI y PCIi. Diseñadora de las carreras del Instituto Superior de Guías de Montaña. Actualmente se desempeña en Rio Negro como TAE y Psicopedagoga en el ETAP. Es Co coordinadora de TRAMASBARILOCHE

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