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Educación y Salud

Escuelas en prevención activa de adicciones

La importancia de trabajar desde la Institución Educativa en la prevención del consumo de drogas

En el año 2019 en el informe mundial de drogas la Organización de las Naciones Unidas, entre sus ocho conclusiones nos expresaba que, en la última década había aumentado la producción de estupefacientes en un 50 por ciento, se advierte desde este organismo una falla en las políticas de prevención y tratamiento. Al respecto nos decía: “Unos 31 millones de personas que consumen drogas padecen trastornos derivados de ello, lo que significa que ese consumo es perjudicial hasta el punto de que podrían necesitar tratamiento”.

Los efectos adversos del consumo de sustancias psicoactivas impactan en todos los sectores de cada comunidad a la que llegan, involucrando también a las instituciones educativas, en las que a diario sus actores, directivos, docentes, educandos, entre otros, se ven atravesados por sus consecuencias, con ausentismos, deterioros psicofísicos de sus consumidores, con situaciones de agresión, padres o estudiantes que requieren ayuda, demandas que pretenden respuestas y frente a ellas encuentran escasez o falta de herramientas para abordarlas, dando lugar a intervenciones que suelen recaer en la dirección.

Sin dudas la escuela ocupa un lugar central en esta problemática, la sociedad ha generado mayor tolerancia frente al consumo, el uso de sustancias recreativas continúa en aumento, la edad de inicio descendió considerablemente y la oferta de drogas muchas veces llega al interior de la escuela, todo ello implica la necesidad de poder repensar a la escuela hoy, por lo que los invitamos a pensar en la función que ejerce la Comunidad Educativa en esta problemática social en su rol preventivo.

¿Por qué hacer prevención en las escuelas?

El consumo de sustancias psicoactivas incide sobre el desarrollo evolutivo-social de una comunidad, apareciendo como el proceso que mayor desequilibrio provoca a nivel individual y social que requiere múltiples y coordinados esfuerzos para abordarlo. El gran desafío que plantea la Prevención, es avanzar en la búsqueda de mecanismos efectivos para trabajar de manera anticipatoria el problema del uso indebido de drogas en niños, niñas y adolescentes y la Institución Educativa puede ejercer una función destacada en este proceso.

Sin dudas, la Escuela cumple un rol fundamental en el trabajo preventivo, cuando mediante ella se logra promover entre sus educandos factores de protección, a la vez que se disminuyen los factores de riesgos que influyen negativamente en el inicio del consumo de drogas, entre otras conductas, que pueden resultar perjudiciales. La prevención escolar nos permite realizar acciones tendientes a desarrollar la resiliencia del sujeto, la misma cumple una función relevante en la detección del problema, pudiendo dar respuestas de manera rápida y efectiva acordes a las demandas originadas.

Factores protectores que debemos estimular desde la escuela:

  • Fomento de la cooperación y la solidaridad.
  • Promoción de la autonomía personal.
  • Comunicación fluida y bidireccional.
  • Profesores accesibles y cercanos.
  • Docentes que conocen y respetan los intereses de los alumnos.
  • Estimulación de la coordinación y del trabajo en equipo.
  • Establecimientos de vínculos positivos entre escuelas y comunidad.

Por la edad de los educandos, franja etaria más vulnerable a la oferta de drogas,  la escuela se presenta como un ámbito propicio para abordar acciones preventivas de tipo universal, selectiva o indicada, de acuerdo con sus necesidades, a través de intervenciones que se centran en el trabajo con la persona, en sus percepciones, conductas, actitudes, habilidades, entre otros, a fin de generar una cultura preventiva que facilite alternativas de vida saludables y favorezca el desarrollo libre y autónomo de la misma, considerando la multicausalidad del fenómeno del uso indebido de drogas y las características del ámbito en donde se encuentra inserta la escuela.

La educación escolar, como herramienta de la acción preventiva en el uso de drogas, constituye un fenómeno con un marcado carácter social que no puede desvincularse de otros fenómenos y dimensiones sociales y que está íntimamente ligado a valores dominantes, a las formas de organización social, su idiosincrasia, entre otros.

 A través de la Prevención podemos:

  • Lograr la participación de la comunidad educativa en torno a la prevención del consumo de sustancias peligrosas.
  • Difundir información relevante sobre la enfermedad a fin de anticiparse al uso indebido de drogas, acercar a los consumidores a una rehabilitación y trabajar con grupos de riesgo.
  • Conocer los recursos con los que se cuentan para trabajar en ello.
  • Fomentar hábitos saludables que nos permitan prevenir el consumo recreativo.
  • Brindar actividades que permitan a los destinatarios de la capacitación ser agentes multiplicadores de acciones tendientes a la reducción de la demanda.

Lo hasta aquí detallado es un trabajo que requiere el compromiso de la Familia, de la Comunidad y de la Institución Educativa, entre otras instituciones, tendiente a lograr el desarrollo de resiliencia en los educandos,  su autonomía, colaborando para que sus destinatarios comiencen a conquistar paulatinamente la capacidad de tomar sus propias decisiones, basadas en el cuidado de la salud.

Consultora Redes de Prevención en el Uso Indebido de Drogas

Bibliografía consultada

Prevención Escolar de las Adicciones. Para trabajar con adolescentes. Lic. Patricia Suárez de Gerstenfeld. Puida 1995, Argentina.

Lineamientos Hemisféricos para prevención escolar en drogas –CICAD-2004.

UNODC: https://www.unodc.org/wdr2018/prelaunch/WDR18_ExSum_Spanish.pdf

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Andrea Pérez

Subcomisario (r) Andrea M. PEREZ Dra. en Derecho

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