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Educación

Garantizar la alfabetización

Qué entendemos por alfabetización y cuáles son los riesgos de no comprender el concepto

Encuentros de la Red de Directivos REDIE

Según los últimos datos arrojados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) de nuestro país el índice de analfabetismo es de 1,9%. Un total de 641.828 personas en una población de 33.398.225 habitantes, siendo la provincia de Buenos Aires la que cuenta con el valor más grande, 179.008 entre hombres y mujeres. (fuente https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel4-Tema-4-33-97).

Todos los años diversas entidades educativas manifiestan con gran preocupación el nivel de comprensión con el que los estudiantes ingresan a las universidades y los costos que implica superar estas dificultades. Así lo manifiestan los investigadores del Conicet Palacios, Analía Mirta y Barreyro, Juan Pablo en su Artículo “El efecto de facilitación de palabras en la comprensión lectora en estudiantes de distintos sectores sociales” (disponible en https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/44709) cuando dicen que “Numerosas evaluaciones a nivel internacional, regional y local muestran que las dificultades en la comprensión de textos que tienen los estudiantes al finalizar la educación primaria son crecientes y conducen a muchos de ellos a una situación de desventaja educativa, con el consecuente riesgo de fracaso en sus futuras trayectorias formativas.”

El panorama no parece alentador. Pero, antes de salir en busca de culpables es necesario esclarecer algunos conceptos que puedan dar luz y generar nuevos puntos de partida para pensar objetivos que busque revertir la situación actual.

¿Qué es la alfabetización?

¿De qué hablamos cuando hablamos de alfabetización? ¿Qué significa estar alfabetizado? ¿cuándo se logra la alfabetización? ¿saber leer y escribir es lo mismo? ¿cómo se relacionan la escritura y la escritura con la comprensión y análisis de un texto?

La alfabetización es algo más que a leer y escribir; se refiere a cómo nos comunicamos en la sociedad. “Tiene que ver con las prácticas sociales y las relaciones, con el conocimiento, la lengua y la cultura. La alfabetización —el uso de la comunicación escrita— encuentra su lugar en nuestras vidas de forma paralela a otras formas de comunicarnos. Los que están alfabetizados lo dan por sentado, pero los que no, quedan excluidos de gran parte de la comunicación del mundo de hoy”. (UNESCO, 2003a, p. 1).

Una persona se considera alfabetizada cuando en su vida cotidiana puede leer y escribir, comprendiendo una oración corta y sencilla. La alfabetización funcional se refiere a aquellas personas que pueden realizar todas las actividades necesarias para el funcionamiento eficaz de su grupo y comunidad, y que además permite continuar usando la lectura, la escritura y el cálculo para su propio desarrollo y el de su comunidad. (UNESCO, 1986, p. 3).

Para Ferreiro (2002) lograr la alfabetización no es simplemente la transmisión de una técnica instrumental, es disponer de habilidades de oralidad, lectura y escritura, cálculo y numeración, funcionales a diversos contextos sociales. (Fuente file:///C:/Users/Equipo/Downloads/Dialnet-QueSignificaActualmenteEstarAlfabetizado-1113980.pdf )

¿Cuándo se inicia este proceso de alfabetización y cuándo podemos darlo por finalizado? ¿Cómo medimos el éxito en las propuestas? ¿Cuándo podemos afirmar que realmente un sujeto se encuentra alfabetizado?  En este sentido, el perfil ideal de un estudiante al finalizar el Primer Ciclo (1ero, 2do y 3er grado de la escuela primaria) podría ser definido como “aquel que escribe con progresivo ajuste (pregunta, duda, resuelve, atiende a la ortografía; produce textos que, al menos en algunos aspectos, respetan rasgos propios de los distintos géneros; puede leer por sí mismo textos expositivos de los cuales puede recuperar la información que necesite; o textos literarios de los que puede comprender las historias y construir sus interpretaciones con pertinencia (es decir, que tengan relación con lo que el texto dice explícitamente).”

¿Qué sucede en la escuela?

Comenzamos primer grado con la adquisición de la lecto-escritura – concepto erróneo que se utiliza como sinónimo de alfabetización – que implica para los niños el desarrollo de muchísimas habilidades: reconocimiento de grafemas y fonemas, la correspondencia entre ambos, la decodificación de las letras, la lectura, lectura corriente y comprensiva, expresiva, la escritura de textos breves y acordes a los objetivos planteados según la necesidad de comunicación. Destrezas que se desarrollan en la escuela con el grupo de niños y bajo la guía del docente. En estos espacios se ponen en juego, la escucha, la identificación de sonidos y el conocimiento y reconocimiento de dibujos gráficos descocidos, en su mayoría, hasta el momento. “Partimos de lo que sabemos”, del habla que es un conocimiento no formal, adquirido por los niños de un modo natural. Pero al intentar escribir debemos hacer uso de conocimientos formales, reglas y normas, que se producen en espacios específicos.

Imaginemos aprender a escribir un idioma completamente nuevo, árabe, por ejemplo. Sus signos y símbolos son totalmente distintos a lo que conocemos. El trazado de sus “letras” no está siquiera incorporado a la motricidad de nuestras manos. Con lo cual al querer escribir deberíamos pensar varias veces cómo hacerlo y recurrir a la memoria visual. Las dificultades a las que nos enfrentaríamos son múltiples.

Establecer las diferencias entre lecto-escritura y alfabetización es primordial para poder entender dónde estamos y hacia dónde vamos.

En nuestro país se encuentra en vigencia la Resolución Provincial n° 81/2013 en relación con la implementación de la Unidad Pedagógica de 1° y 2° año de la escolaridad primaria. El documento propone “intervenir a tiempo sobre la enseñanza y los aprendizajes durante su desarrollo. Esto supone la búsqueda de decisiones que permitan mejorar las trayectorias escolares para que éstas resulten continuas y completas, centradas en propuestas de enseñanza que formen ciudadanos para habitar y vivir en sociedades cada vez más complejas y plurales.”

Toma como referencia dos años de escolaridad para lograr la alfabetización inicial en los estudiantes, los primeros pasos a lo que serán las bases para una correcta comunicación escrita y oral en el mundo social. Establece lo que ya sabemos los docentes, que no todos los sujetos aprenden lo mismo al mismo tiempo. Y que es responsabilidad de la escuela recuperar y aprovechar la heterogeneidad en los espacios de aprendizaje como una fortaleza para la enseñanza. El conocimiento y el aprendizaje no son lineales ni concuerdan, muchas veces, con el calendario escolar.

Existen hoy la alfabetización digital, científica, tecnológica y hasta alfabetización emocional. Entonces, ¿cómo garantizamos el éxito de este proceso? Entendiendo que el “ser alfabetizado” no es un estado, sino un proceso que nos acompañará toda la vida, un aprendizaje, que se construye en el día a día.  

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Stella Maris Scornavache

Stella Maris Scornavache es Profesora en E.G.B. 1 y 2 desde hace diecisiete años. Licenciada en Educación. Especialista docente de nivel superior en alfabetización inicial. Diplomada en Gestión de la enseñanza y el aprendizaje y en Educación Sexual integral.

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