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Gestión del tecnoestrés. En búsqueda de organizaciones educativas saludables

La evolución del mundo afecta las actividades humanas, existe mucha incertidumbre por la era científica tecnológica, porque impacta los procesos educativos, la capacidad cognitiva humana lleva a ser personas reflexivas y comunicativas por la innovación en las redes sociales que producen un mensaje desafiante, la brecha tecnológica es cada día menos exigua por la conectividad digital que envuelve tanto al discente como el docente en las aulas.

En efecto, en la modernidad da paso a la postmodernidad la era tecnológica, donde se observan dispositivos inteligentes basados en memorias diminutas de gran capacidad usadas en celulares, cámaras y computadoras, no obstante, los seres humanos no van hacer desplazados por esta tecnología, ellos la causan, lo análogo es solo historia y punto de partida para los nuevos avances digitales producidos por esta generación. Para Picerno (2010:17):

Estos cambios de tecnología de la noche a la mañana dejan obsoletos conocimientos y habilidades que hace menos de un año eran esenciales. Anteriormente, éstos eran paulatinos y acompasados y daban la oportunidad de adaptarse y poder generar la experiencia en el manejo de estos.

Tomando en consideración lo expuesto por el autor, en la era de la información esta evolución se ha generado de una forma veloz, lo que ha tenido como consecuencia que el individuo trate de adaptarse a una mayor velocidad pues es su herramienta de trabajo. Inclusive como organización el hecho de no sustituir las tecnologías las deja completamente obsoletas y vulnerables, por lo que siempre deben estar a la vanguardia si desean competir en el mundo globalizado actual.

A este respecto, con la evolución del mundo y los desarrollos científicos tecnológicos se producen dispositivos inteligentes basados en memorias diminutas de gran capacidad y cada día más avanzados. Por eso las instituciones educativas, docentes y estudiantes necesitan renovarse y adaptarse a los continuos cambios que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ofrecen como medios a nuevas formas de orientar el aprendizaje.

Por tanto, las consecuencias suscitadas en el ambiente de trabajo producto del Tecnoestrés, pueden estar prolongadas por las nuevas Tecnologías para la Información y Comunicación (TICs), puesto que ha supuesto grandes cambios en la sociedad y por consiguiente en el entorno laboral.  Asimismo, puede ocasionar efectos perjudiciales como reducción de empleo (por reducirse la mano de obra al ser sustituido por la computadora), obsolescencia de las habilidades requeridas en el desempeño de la actividad, estrés e insatisfacción laboral, entre otros.

Lo que puede afectar los puestos de trabajo, así como la estructura, composición y modelo de actuación de los trabajadores dentro de la organización. Cabe agregar que estas consecuencias pueden estar enfocadas en trastornos gastrointestinales, problemas en el sueño, dolores musculares y dolores de cabeza. De igual modo, las consecuencias dañinas que puede suponer a las personas usuarias son la presencia de dolores musculares, monotonía de tareas o, todo lo contrario, sobrecarga de trabajo.

De allí surge el concepto de Tecnoestrés, el cual se puede definir como el impacto negativo de las actitudes, pensamientos, comportamientos o fisiología corporal causado directa o indirectamente por la tecnología. Por ello, Solanova (2004), define al Tecnoestrés como “una enfermedad de adaptación causada por la falta de habilidad para tratar con las nuevas tecnologías del ordenador de manera saludable“.  El trabajador está obligado a saber desenvolverse con nuevas tecnologías que siempre están renovándose y para las que puede no llegar a sentirse preparado.     

Por ello, en el ámbito educativo, la sociedad demanda que los docentes tengan competencias y estén alfabetizados digitalmente para poder ejercer una práctica pedagógica que admita el aprendizaje significativo de los estudiantes del siglo XXI. La realidad a la cual se enfrentan docentes, estudiantes y directivos ha permitido transitar de un paradigma vertical a un paradigma horizontal.

No obstante, la introducción de las TIC sobrelleva numerosos problemas que se necesitan resolver si se pretende que estas cumplan sus funciones. Uno de esos problemas es la actitud de los docentes ante los nuevos cambios; pues muchas veces pueden mostrarse reticentes a variar sus métodos de enseñanza, debido a que se sienten seguros con sus formas de trabajar y los cambios les generan incertidumbre, desconfianza y malestar.

Desde la óptica del fundamento anterior, la problemática  se  presenta  debido a las quejas por parte del personal docente, los cuales se encuentran inconformes por la labor con las tecnologías y con las consecuencias que las mismas están causando en su bienestar, aunado a esto, resulta un tema nuevo para la institución, debido a  que  no  existe  ninguna  investigación del  mismo, además se toma en cuenta la falta de interés por parte de las autoridades al no realizar un control periódico de la salud de los educadores con el fin de evitar caer en conflicto y dar paso a un clima de trabajo deficiente.

En el caso de aquellos que se sienten amenazados por las TICS, debido a la ansiedad que su  uso  les  provoca,  llegándoles  incluso  a  generar  un  tipo  específico de estrés  laboral denominado Tecnoestrés, impidiéndole disfrutar plenamente de su vida personal y familiar. Ante esta realidad, cuando se prueba algo nuevo, frecuentemente, produce cierta desconfianza y rechazo inicial debido al desconocimiento  y muy usualmente, a la falta de preparación. Los  individuos  suelen  sentirse presionados  por  el  entorno,  temiendo  en  muchas  ocasiones  perder  el  empleo  si  no  son  capaces  de hacerse  con  ellas.  Es en este caso cuando cada persona  busca  la  mejor  manera  de  afrontar  la situación.

De allí que, el bienestar laboral de los docentes juega un papel fundamental tanto para su calidad de vida en el trabajo y salud ocupacional, como para un óptimo desempeño académico en beneficio del estudiantado. Ante esta realidad, se observa en estos, los siguientes síntomas: pánico o desesperación al momento de enfrentarse al uso de las TICs, temores del individuo, especialmente los relacionados con el daño a la computadora, al dispositivo que se está usando o a la información contenida, temor que genera el pensamiento de ser sustituido por una computadora o máquina, imposibilidad de utilizar la tecnología.

Consecuencias del Tecnoestrés

Lo cual, trae como consecuencias, alteraciones de la salud de los trabajadores tanto físicas (diversas problemáticas musculares (cervicalgia crónica, osteoartrosis cervical, protusiones discales, inestabilidad cervical, látigo cervical, túnel carpiano, dolores de cabeza, trastornos gastrointestinales, inmunológicas, cardiovasculares, fatiga mental) como psicológicas (dificultad para concentrarse, confusión, ansiedad, terror y aburrimiento, cambios en la personalidad), quejas psicosomáticas como problemas de sueño, problemas en la vista, depresión,  a la larga un docente afectado por tecnoestrés crónico podría acabar desarrollando un Síndrome de Burnout, lo que comúnmente se conoce como “estar quemado” por el trabajo.

Visto así, el uso masivo y prolongado de nuevas Tecnologías para la Información y Comunicación (TICs) ha supuesto grandes cambios en la sociedad y por consiguiente en el entorno laboral, por lo que se debe incidir en su prevención y control, frente a las consecuencias dañinas que puede suponer a las personas usuarias como la presencia de dolores musculares, monotonía de tareas o, todo lo contrario, sobrecarga de trabajo. En tal sentido, se plantea un Proyecto de Gestión del Tecnoestrés con miras a la búsqueda de Organizaciones Educativas Saludables.

Desde este aspecto, la perspectiva de la organización saludable encaja perfectamente en los planteamientos generales más actuales sobre la educación, que buscan promover el desarrollo de las personas a partir de la promoción de entornos estimuladores y ejemplificantes y que no olvidan el pleno desarrollo y bienestar de las personas. Tiene sentido en este contexto considerar la atención de la salud desde una concepción holística y pensando en los importantes beneficios para la salud y bienestar del personal, pero también del alumnado y del resto de miembros de la comunidad. Esta perspectiva puede contribuir, también, a una organización, estructuración y gestión óptima de los centros educativos, impactando de manera más o menos directa en los resultados alcanzados, no sólo desde un punto de vista académico, sino también en términos de rentabilidad de los procesos de gestión general y de prevención de riesgos en particular.

En este orden de ideas, la Educación Transcompleja constituye un puente que favorece la aproximación a las realidades múltiples que se desarrollan de manera cotidiana en las instituciones educativas, que, en la mayoría de los hechos, situaciones, eventos o fenómenos educativos mediante el intercambio transdisciplinario y dialógico permanente entre los actores educativos para la co-construcción de saberes y conocimientos, así como el manejo de conflictos, en este caso particular el tecnoestrés.

Referencias

Picerno, M. (2010). Tecnoestrés en Trabajadores Uruguayos. Memoria de grado para obtener el grado de Licenciado en Psicología. Uruguay: Universidad Católica.

Salanova, M. (2004). Sobre el concepto y medida del Tecnoestrés. Documento en línea. Disponible en: http://www.uji.es/

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