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A la escuela le cuesta aprender

Estamos en tiempos de cambio, de eso no hay duda; no redundaré en el impacto de la tecnología, ni en la necesidad imperiosa de su incorporación en la realidad educativa. El mundo exige habilidades y competencias dinámicas y con capacidad de deconstruirse para dar lugar a otras. Se ha dicho muchas veces que el paradigma de la estabilidad está roto y a pesar de la incertidumbre que ello provoca, es tarea de la educación sacudirse la nostalgia que el recuerdo de otros momentos más previsibles nos provocan y dar respuesta a este presente. 

Muchos de los que llevamos tiempo en educación hemos sido protagonistas de hechos que se nos aparecían como verdades reveladas y sólo con el pasar de algunos años y el fin de la euforia inicial, caían en una rutina mortal e irreflexiva, sólo modificada por la irrupción de otros hechos que nos inyectaban un incipiente entusiasmo.

Ese círculo de entusiasmo y fanatismo, seguido de costumbre y críticas acaloradas, para luego seguir con otra tendencia o sistema novedoso que prometía dar respuesta a la realidad de la educación, se ha repetido muchas veces. La reflexión sobre estos comportamientos y su repetición me permite hacer algunas preguntas y, tal vez, invitar a recorrer un camino para intentar encontrar respuestas.

La psicología nos ayuda a encontrar comportamientos repetidos en nosotros, para poder reflexionar sobre ellos, e intentar reconocer el impacto que tuvieron en nuestras vidas. Repetimos una y otra vez y es allí, precisamente allí, donde debemos detenernos para ver con claridad.  

Cerca del año 1983 y con la recuperación democrática se abría en nuestro país el Congreso Pedagógico: brioso, novedoso, participativo, nos hacía sentir por primera vez, protagonistas. La euforia de ese Congreso se diluyó debido, seguramente, a la impaciencia y al desconocimiento de los pasos que conlleva la toma de decisiones y la poca experiencia en el trazado y diseño de políticas públicas. El resultado que recuerdo casi como una anécdota graciosa de ese evento de la democracia fue la evaluación por objetivos, llegando a situaciones del tipo “debe recuperar el uso de la C”.

Sin intentar respetar la cronología irrumpieron algunas ideas de trabajos grupales, ya no era entendible un alumno solito en su banco frente al docente sino agrupados con otros. Los contenidos eran idénticos para todos y el grupo operaba como una mera diagramación del espacio físico. Las evaluaciones seguían siendo individuales.

Un especial recuerdo quedó grabado en mí respecto de la Psicogénesis, que se llevó por delante los métodos de lecto-escritura utilizados hasta ese momento. Imprenta mayúscula, escritura espontánea, traducciones por parte del docente de la escritura de los alumnos según estuvieran en una etapa pre silábica o silábica. Flaco favor le hicimos a Emilia Ferreiro utilizando como método el resultado de trabajos de investigación. Después vino la mixtura entre palabra generadora y psicogénesis.

Un tiempo después o casi de la mano de lo anterior aparece la idea de la enseñanza personalizada con su necesidad de individualizar los procesos de aprendizaje con el fin de testear lo que cada alumno podía hacer. La poca lectura de los autores que han escrito sobre ella hizo que, en la mayoría de los casos, nos quedáramos con la forma y no con el contenido. Se pasaron por alto las diferenciaciones en los tiempos que cada niño podía tener y, en el mejor de los casos, se diferenció la tarea para el que no lograba seguir los contenidos y, el resto de la clase seguía el tema planificado por el docente.

Con la ilusión de darles voz a los alumnos llegaron técnicas como el “torbellino de ideas” y otras con las que sentimos, una vez más, que algo estaba cambiando en nuestras prácticas, en la escuela y en la educación.

Después llegó la Ley Federal de Educación, la EGB, el Polimodal y la coexistencia del viejo secundario con esta nueva nomenclatura. Cuadernillos, capacitaciones para formar docentes que quisieran trabajar en la EGB 3, y otra vez, todo quedó en nada.

Como un aire fresco llegó Gardner con sus “Inteligencias múltiples” que con profundidad y sencillez nos invitó a cuestionar el concepto positivista de la inteligencia como un índice medible y cuantificable. Y aquí la historia se nos acerca en este presente; neurociencias, aulas heterogéneas, diversidad, educación emocional y  el concepto más englobador de todos: inclusión.

Sabrán disculpar si otros hechos escapan a mi memoria… ¡son tantos!, pero creo que esta muestra me será útil para que, ya superada toda enumeración, podamos entrar en el terreno de las preguntas y comenzar a delinear algunas respuestas.

Siendo coherente con los núcleos del texto y como señalé unos párrafos antes: “en las repeticiones, están algunas dificultades de nuestra existencia”. Patrones de conducta que nos gobiernan y nos impiden reflexionar, reproduciendo casi compulsivamente escenarios y situaciones idénticas. Si releemos o pensamos todo lo enumerado, hay un hilo que une estos hechos; la imperiosa demanda social, de los docentes, de los alumnos, de que reformulemos algunos conceptos que son centrales en nuestra tarea: alumno, rol docente, prácticas pedagógicas, para delinear un proyecto educativo nacional que nos abrace a todos y nos ofrezca posibilidades de realización personal y social.

Es, quizás, esto lo que no supimos (nosotros) y supieron (el poder político) interpretar. Quizás resulta muy complicado evaluar transformaciones en el mismo momento en que se producen porque nos suceden al mismo tiempo en que transcurrimos. Estas transformaciones se nos hacen evidentes gracias a un elemento inherente a nuestra condición humana: el lenguaje. Es él,  el encargado de construir realidades, de subjetivarlas, de hacerlas irrumpir en nuestro cotidiano. Es él, el que se ocupa de cambiar los discursos sociales disponibles para hacernos de otros que nos muestren lo que no incluimos. En todos los hechos mencionados está el lenguaje: participación, objetivos, federal, personalización, constructivismo, innovación, inclusión, mostrándonos que hay un modelo pedagógico selectivo y de exclusión que ya no  da respuestas a este presente y existe otro de inclusión esperando que profundicemos en él. El gran problema del discurso escolar-pedagógico es el uso del lenguaje sin la plena conciencia de lo que esos conceptos implican. Al decir de un poeta cubano: “vino viejo en copa nueva”.

Tal vez alguna de las causas por las que no pudimos dimensionar la magnitud de estas transformaciones se deban a razones históricas y económicas. Somos un país subdesarrollado, con fuertes desigualdades y el desfinanciamiento en investigación y ciencia provoca daños graves. Inútil será toda resistencia: la realidad cambió. El psicoanalista argentino, Bleger decía que las instituciones suelen padecer los mismos problemas que deben abordar y por los que fueron creadas. Así, al hospital como institución le cuesta “sanar” y a la escuela le cuesta “aprender”.

Lic. Mónica García
Directora de Zoom Consultores
zoomayc@yahoo.com.ar
Instagram: Zoom Tutorías

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6 comentarios

  1. Excelente!! Cuantos de nuestros niños se pierden en este sistema que va y viene constantemente . Olvidándose que el protagonista es el Niño y no el adulto. Que debemos motivarlos a que deseen ir a la escuela. Porque un niño o niña debería ir a la escuela si lo que desea aprender lo encuentra en internet. Cómo educadores debemos re plantearnos cómo enseñamos y cómo atraemos a estas nuevas generaciones .

  2. El articulo escrito por la Lic Mónica García refleja lo que muchos pensamos y sentimos.
    Mónica es una educadora con grandes habilidades vasta experiencia y conocimiento sobre educación
    Gracias Mónica!! Un placer leerte
    Esperando ya tu próximo artículo.

  3. La revista me parece muy atractiva y los artículos son muy interesantes. Gracias a los que por privado me devolvieron hermosos comentarios sobre “A la escuela le cuesta aprender”. Los atesoro y valoro muchísimo. Sigamos trabajando juntos para hacer una educación mejor.
    Lic. Mónica García

  4. Excelente reflexión, una síntesis perfecta !. Gracias Mónica, cómo siempre valoro muchísimo tu experiencia . Espero contar con nuevos artículos.

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