Educación

¿De qué hablamos cuando hablamos de Innovación en Educación?

Una mirada filosófica sobre qué es la innovación

Como una premisa de trabajo educativo y  casi como un mandato social es de público conocimiento tanto para educadores como para la sociedad toda que la escuela cambió. Que la situación de Pandemia, una situación límite por excelencia que arrojó  a la escuela y sus circunstancias, en un estado de desnudamiento. Permitiendo hacer visibles los  logros construidos, desde un marco de identidad e historia escolar, durante el arrojo educativo existencial, sostengo esta categoría porque puso en declive las condiciones de ser de la escuela siendo fuertemente interpelada su función e incluso su razón de ser. También se  visibilizó las heridas narcisistas que aún siguen siendo una deuda pendiente para las generaciones presentes y futuras.

Es sano empezar a pensar en lo que nos dejó y nos sigue dejando la situación límite, pensar en futuro es construir la escuela que se viene. Pero construirla desde sus ruinas y desde adentro. Una construcción colaborativa de la  escuela que ya está emergiendo.

 Retomo en primera instancia las heridas narcisistas, consideradas como aquellas cuestiones inherentes a la función social de la escuela que aún no puede dar respuestas o al menos crear las situaciones de habla y de acciones para la búsqueda de horizontes. Entre ellas encontramos la brecha digital, la disponibilidad de recursos y no solo los tecnológicos sino también los humanos, madre o padre que pueda y quiera acompañar a sus hijos en el proceso compartido de educar. Otra herida sigue siendo la  formación docente, corriendo en destiempo de lo que sucede en las aulas de las escuelas de otros niveles, la valoración social del rol de los docentes y la función valiosa de ayudar en la construcción de un sentido de vida a muchas personas que pasan por sus vidas. Todas estas heridas se podrían enmarcar en una problemática común: la exclusión. Los que quedan afuera de, los que no pueden, los que no son reconocidos, los que no tienen…. Interesante categoría antropológica dibuja esta escuela en crisis: ‘los que no’. Pero qué hacemos con los que no.

Así como se exponen las heridas que socavan la función propia de la escuela también desde ellas se puede re- construir, no solo la escuela para que pueda dar ya no respuestas a un mundo cambiante sino una escuela que enseñe a vivir en la incertidumbre. Desde esa crisis nacen oportunidades, los logros como se mencionó en el primer párrafo. Y sobre ellos se quiere hacer no solo mención sino invitar a ejercitar la pregunta desnaturalizadora en sus escuelas para animarse a re -construir la escuela nueva, la escuela de la innovación. Pero lejos de todo marketing o vicios de palabras huecas, hablar de innovación no es digitalizar el proceso de enseñanza y aprendizaje. No es computadora para todos. Ya tenemos sobrada experiencias de que eso no es garantía de innovación.

Desde una mirada filosófica innovar es re –construirse. Pero un re-hacerse desde la propia identidad. Un grave error sería importar recetas que a otros les funcionaron. No se trata de hacer funcionar sino que se trata de habitar la escuela haciéndola propia. Por ende cada escuela innovará desde sus potencialidades, desde aquellas prácticas educativas que podrían ser efectivas y afectivas a un contexto educativo. Entonces hay que volver a ejercitar la pregunta filosófica en ciertas cuestiones fundantes al interior de la comunidad educativa:

  1. Cómo se concibe el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  2. Cómo nos damos cuenta que los alumnos aprendieron.
  3. Qué tipo de evaluaciones administramos.
  4. Qué lugar tienen los alumnos en la enseñanza.
  5. La cultura de trabajo del docente es colaborativa o individual.
  6. Última capacitaciones de los docentes y sobre qué temáticas.
  7. Qué indicadores maneja el equipo de conducción respecto de la calidad educativa.
  8. Valor del liderazgo docente en sus clases.
  9. Compromiso y grado de pertenencia de los docentes a la institución.

Se podría seguir enumerando cuestiones estructurales que permiten un cambio desde una escuela invertida. Pero preguntarse  como directivo si esas variables son  consideradas en la toma de decisiones que se efectúan a corto o largo plazo. Cómo se trabaja sobre ellas en un plan de mejora por ejemplo. Si los docentes se  preguntan cuándo fue tu última capacitación y si realizó alguna, cuál fue el motivo, si fue por puntaje o necesidad de  dar respuesta a algún aspecto de tu práctica educativa.

En fin si vamos a hablar de innovación primero hagamos  mayéutica! O sea primero nos diagnosticamos y sobre lo que somos, potenciamos las oportunidades de lo que podemos ser , trabajando  en la elección de aquellas estrategias o herramientas, sean digitales o no, que permitan llevar a cada escuela adonde toda la comunidad sueña. Esta es una forma de que la pretendida innovación se trabaje  para todos y que a pesar de los cambios realmente se construya en pos de hacer todos,  una escuela nueva que no deje a nadie afuera. Pasar de “los que no”, a una escuela de todos y  de cada uno de los que la habitan. A esto le llamamos innovación educativa. Es un proceso sobre todo de cambio de mentalidad.

Silvana Moreno:
– Docente de Nivel Terciario.
-Directora de Institución Privada de Nivel Secundario.
-Licenciatura en  Educación /Filosofía.
-Pos título en Gestión Educativa.
-Diplomado en Neurociencias.
-Escritora de Artículos Educativo

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