Gestión

El rol del Director hoy

¿La queja o la búsqueda de oportunidades?

“Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación,  nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”

Victor Frankl (neurólogo, psiquiatra y filósofo austriaco)

En pocos días el Coronavirus ha llegado a nosotros golpeando fuertemente la salud. Son de público conocimiento los casos positivos conocidos, las pérdidas reportadas y su repercusión a nivel social, económico y educativo. En este último aspecto es en el cuál me quiero detener para reflexionar juntos y en esta oportunidad desde el rol del director.

Nuestros alumnos tienen muchas formas de aprender; los educadores tienen muchas formas de enseñar; los directores tienen muchas
formas de gestionar. Por ello debemos seguir buscando más  alternativas  para asegurar que la educación no se interrumpa.

La mayoría de las organizaciones han generado estrategias de prevención, de intervención y de acompañamiento. En las instituciones educativas se han reactivado todas las anteriores y especialmente  la implementación de la educación virtual. Si bien en algunos niveles y en algunas carreras recorremos la educación online hace tiempo, hoy es condición necesaria de uso en todas las formas en que se presente la enseñanza. 

Pasamos de una leve y lenta incorporación de las TICs con la crítica constante  que supuestamente atentan contra la calidad, al reconocimiento, valoración y aprovechamiento de su potencial. Claramente, llegamos a esta última afirmación porque estamos observando con atención el qué, el para qué, el cómo, el con qué, el para quién, preguntas que nos permiten encauzar el uso de las mismas para su óptimo funcionamiento. 

Esta transición, obligada e implementada de prisa, ha manifestado tensiones entre los actores institucionales quienes estaban acostumbrados a una posible forma de enseñar, muy valiosa en sí misma y con un sin fin de “pinceladas” creativas.

Es momento de “adentrarnos” en el rol del director que hoy quedó “fuera” del espacio físico escuela y con un “tiempo” 24×7 que abarca su vida personal y profesional.         

Ser director no es un escalón más de ascenso para un maestro de aula, es mucho más que eso. Es una figura trascendental dentro de toda institución educativa pues es él quien propicia u obstruye el logro de las metas institucionales. Dependerá de su estilo de liderazgo la creación de un ambiente armónico o adverso. Se requiere profesionalismo, capacitación y pasión para poder trabajar con las habilidades de sus docentes. Poseer una capacidad de gestión que esté fuertemente asociada a la búsqueda implacable de  mejores resultados en los aprendizajes y en la organización de su escuela.  No siempre estos atributos los posee el directivo desde el inicio, en ocasiones se van adquiriendo a través del tiempo. 

        ¿Están preparados los directores para este reto? En realidad, todavía no. Ciertamente, un buen director establece una visión y objetivos claros y precisos para el funcionamiento de su escuela en tiempos comunes, pero en estos tiempos “extraordinarios y revolucionarios” debe hacer que sean efectivos en el desarrollo profesional y personal para los maestros, y en el espacio de crecimiento, creatividad y descubrimiento para los alumnos. Repensarse como tal es el gran desafío. Mantenerse activo, curioso, creativo, inquieto e internalizando un “nuevo modelo escolar”. No negarlo ni considerarlo momentáneo y circunstancial. Esto quedará y rediseñará las nuevas formas de enseñar, que no es, la reforma de la enseñanza. Vino para quedarse y cambiar la diagramación de nuestras prácticas diarias educativas. Estamos transitando la “transformación” de la enseñanza, y es esta realidad la que debemos empezar a incorporar y hacerla nuestra. Para tener directores preparados hay que “reiniciarse” haciendo un backup de los métodos, herramientas y resultados relevantes en las intervenciones de las trayectorias en marcha  e “iniciar” este  proceso como una alternativa que enriquece las anteriores.

Como “gestor” de equipos, su intervención y “luces”, las que requieren estar encendidas y luminosas siempre, ponen en vilo la capacidad de liderazgo. Los verdaderos líderes educativos son responsables de auxiliar a sus docentes para cumplir sus propósitos de desempeño. Deben proporcionar las herramientas necesarias para alcanzar las expectativas de rendimiento de la organización escolar de una manera efectiva. Cuando entre los directores y los educadores intercambian comentarios, sensaciones, ideas, se crea un ambiente que apoya el fuerte desempeño en el trabajo, aspecto necesario para mejorar el proceso y para que los líderes tengan éxito en sus funciones.

Es tiempo de ponerse a prueba, de jugar, divertirse, animarse, crear cosas extraordinarias en tiempos extraordinarios. Es este un momento de retroalimentar su liderazgo. Dejar la queja, no caerse, aprender de la crisis, encontrar las oportunidades y atreverse. Esta gestión requiere de la focalización de tres ejes fundamentales: el pedagógico, el tecnológico y el comunicacional.  Desde lo pedagógico, percibir la diferenciación entre lo urgente y prioritario y la enseñanza de las secuencias didácticas pensadas a distancia. En lo tecnológico, conocer y experimentar el manejo de plataformas y herramientas;  y  en lo comunicacional, la inmensa responsabilidad de vincularse en este gran entramado abarcando todas sus direcciones, que no siempre se logra eficazmente y es uno de los “caballitos de batalla” de todo director.  Es este el momento de valorar todas las situaciones y sacar provecho de ellas; de atreverse a probar con nuevas ideas; de entender que toda implementación de  formas y contenidos de enseñar nos ponen a prueba en un camino de ensayo y error del que se aprende y mucho. 

En tiempos de aislamiento social presencial, la opción está en el mundo de las TICs, que ofrece salidas para la educación formal, para la continuidad pedagógica, para el disfrute y el esparcimiento del espíritu. 

Para finalizar quiero transmitirles que esta educación en emergencia sanitaria nos ha cambiado de un día para el otro, no solo por las modificaciones en nuestra cotidianidad sino por la complejidad que atravesamos en educación. Es una nueva forma de enseñar por eso necesitamos probar, ver si funciona, comunicarnos más, entender que familia y escuela estamos construyendo juntos una nueva educación. 

Hoy, intoxicados de tanta información, debemos  comprender de una vez y para siempre, que la educación es la que nos abre las puertas del conocimiento y fortalece nuestras capacidades de búsqueda de la verdad. Nos hace libres porque nos proporciona las herramientas necesarias para tomar las decisiones que nos parecen adecuadas en cualquier momento y lugar, y nos dota de los mecanismos necesarios para valorar las consecuencias de nuestros actos. Por ello es tan importante que la educación sea un valor universal y esté al alcance de todos .

 Que la crisis  no nos  paralice y que el miedo no nos impida actuar. Que podamos encontrarnos fortalecidos y empoderados en el rol directivo y vinculados con nuestros docentes, alumnos y familias en permanente compañía porque es la mejor manera de  sentirnos más cómodos y contenidos emocionalmente. 

Lic. Paula M. Mirazón
Capacitadora y Asesora Pedagógica.
Cofundadora de “Educa… mirando al futuro”  junto a la Lic. Norma Massa 

Fb Educa Asesorías Pedagógicas        IG @educa_asesoriaspedagogicas

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