Educación

El sentimiento de enojo

Discursos y vivencias escolares pre y pos pandémicas

En este artículo se partirá de la premisa: “La Pandemia ha logrado humanizarnos”. Expresión usual hoy en boca de muchos incluso me hago parte  esa suerte de sentir colectivo. Un sentir devenido en  síntesis de este espacio de quiebre y crisis no solo en materia educativa sino  también en el existencial.

El rostro visible del covid – 19 es la humanización de lo humano. Que contrariedad más filosófica pero real. La  humanización es la urgencia del sentir en la acción. Las emociones son la piedra de toque para el paso consciente  de la escuela tradicional a la nueva escuela del siglo XXI. Y subsanar la escisión entre acción y discurso es la clave. Ya que ningún cambio implica tirar por la borda un simple modelo y tomar otro, supuestamente mejor en su lugar. Sino que es el mismo faltante en las acciones escolares, lo que hoy nos visibiliza y nos hace sentir la pandemia. Lo des-ocultado son las emociones. Pero hay una emoción que ha revestido muchas veces o casi siempre a los discursos y  a las prácticas escolares. Y  es el enojo.

Desde el mapa lector del coaching educativo y sus pinceladas de educación emocional, se puede considerar al enojo como la sobrecarga de energía acumulada cuando un obstáculo se interpone entre los objetivos y las metas. Hacer jugar la emoción del  enojo en la escuela supone poner rostros. Rostros interesantes que muchos se han naturalizado coaccionando la posibilidad de reinventar el vínculo e incluso el sentimiento entre la escuela y la sociedad. O mejor la escuela en la sociedad.

Corría marzo del 2020 y tras la cuarentena,  dos emociones fuertes se presentaron. El miedo y el enojo. El miedo frente a una situación amenazante desconocida. Pero se hace foco en la segunda emoción. Porque a mayor prolongación de la cuarentena mayor expresión del enojo. Esta sobrecarga de energía se transformó en  la voz de pasillo. Ejemplos de rostros son: padres enojados por la sobrecarga de tareas. Docentes enojados por el cambio repentino de la presencialidad a la virtualidad. Alumnos enojados porque no pueden ver a sus compañeros y amigos.. y se podría continuar escribiendo rostros del enojo.

El sentimiento de enojo puede ser: destructivo o generativo.  El primero tiene que ver con esa mirada que no construye. Que se hunde en el pesimismo con cuotas de nostalgia. Incapaz de ver en la crisis oportunidades de nuevos aprendizajes. De nuevas miradas. De poder ser personalmente otro. 

La paradoja de la emoción del enojo, se hace presente el segundo modo (generativo) que implica poder transformar esa emoción tóxica en una oportunidad. Solo una oportunidad. Y la mayor oportunidad que os brinda  es la de permitir el despojo de esa sentir tóxico. El poder quitar y correr esos discursos y sus obsecuentes prácticas que alejaban de la escuela. Qué minaban los vínculos entre todos sus miembros. Y fundamentalmente el mismo enojo fue el que sentó a cada uno de nosotros frente a su propio espejo.

Todos los espejos reflejan emociones comunes. Una de ellas es que el virus mortal acercó a los distanciados o a los auto-distanciados. La escuela como institución socializadora siguió y sigue  forjando vínculos. Y qué vínculos!!. Pero básicamente corrió el eje sobre el cual gravitaban las relaciones humanas-escolares: la tendencia a disponerse en  estado de enojo. Porque el enojo paraliza y finaliza resultando cómodo: se critica y no se hace nada al respecto. Pareciera como que  enojarse fuera un  gran acto libertador. Nada más lejos de serlo.

Cuando se puede y sobre todo uno mismo se permite convertir ese enojo en positividad, se asiste a una re-creación. Disponerse a convertir el enojo en oportunidad. Esta re-creación  se leería así:

“Me conozco, nos conocemos y aprendemos a aprender”

Esa es la mayor conquista de todos los que hacen escuela. La re-creación del estado de enojo en estado de oportunidad es lo que se hizo y se sigue haciendo. Tiene un nombre y se llama Plan de Contingencia Pedagógica.  Que  invito a re-nombrarlo en Plan de Oportunidades Pedagógicas.

El Plan de Oportunidades no como respuesta frente a una situación emergente. Sino con un estado de estar en el mundo más profundo. La de ser un puente emocional constante. Ya que el mismísimo estado de enojo es cómodo por sí mismo. En cambio convertir el enojo en nuevas prácticas educativas es el gran desafío pos-pandémicos que se tiene.

En la que discursos y vivencias se evidencien en un trabajo colaborativo en red, unificando voces, interpelando la escuela de la que todos son partes.

Vaya pandemia!! Que en su origen etimológico del término, proveniente del  griego , significa enfermedad. El fármaco sigue siendo una vez más la escuela misma y su acto de educar pero ahora en serio: educar en equipo con el otro, junto al otro. En clave colaborativa. Basta de elementos narcotizantes como líderes carismáticos, padres ofuscados que generan miedo a los docentes,políticas educativas consideradas oráculos vivientes, docentes nostálgicos y alumnos apáticos.  

Decimos basta porque hoy cada uno de los que hacemos escuela somos nuestro propio antídoto.

Silvana Moreno
Docente de nivel Terciario. Directora de Institución Privada de Nivel Secundario. 
Licenciatura en  Educación /Filosofía. Pos título en Gestión Educativa. Escritora de artículos educativos.

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