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El valor de la pregunta filosófica en la Gestión Educativa

Las 3 D: Desnaturalizar – Deconstruir- Diagnosticar

En pos del pacto educativo que se sostuvo en el escrito anterior como respuesta a la realidad actual. El nombre del pacto se llama: oportunidad.  La oportunidad de hacer escuela y no solo pensarla. Porque  teorías propias o foráneas creo abundan. Pero  la cuestión es otra. Lo que importa es la oportunidad en la que nos encontramos hoy, la de vivir la escuela que soñamos. Pero para vivirla hay que hacerla.

Se hace la escuela desde adentro, en gran parte desde la interioridad. Desde la propia identidad institucional. Y  combinando  educación con  filosofía, se logra un antídoto maravilloso. Se obtiene una oportunidad. La de vivir de manera diferente la escuela. De habitarla. Porque la filosofía es inquieta por naturaleza. Es desafiante a los órdenes establecidos. La filosofía aporta una gran herramienta educativa: la pregunta. El acto de preguntar nos devuelve a la escuela. Hace cuestionarla, interpelarla. Y eso  no es más que restituir el lugar protagónico que  como docentes de la educación tenemos en ella. La restitución tiene nombre: docentes haciendo escuela

Se acentúa el valor del acto de preguntar. Solo una pregunta y podemos cambiar el mundo. Nuestro mundo,  en el que trabajas todos los días. La pregunta permite la acción y suprime el malestar, la queja y el tedio.  Solo un acto de  preguntar sobre una obviedad y rutina escolar y deviene en caos. Estallido de categorías obsoletas.  Subrayo la palabra caos que en griego en cuanto a su etimología, quiere decir des-orden. Posibilidad de una nueva forma de ordenar las cosas. Un nuevo orden escolar. Una nueva forma de habitar la escuela.  El caos trae la importancia de las tres D              (Desnaturalizar-  Deconstruir- Diagnosticar) propias de la gestión educativa basada en  liderazgo.

La primera D: Desnaturalizar

Plantear la posibilidad de ser desde otro lugar. El ser es en movimiento y la escuela no escapa a ese devenir. La clave está en cómo ser siendo. Cómo la escuela halla su identidad desplegando sus potencialidades. Es necesario un Equipo Directivo capaz de liderar desde la desnaturalización. Su primer signo es la capacidad de habilitar la pregunta sobre aquellas cosas que “siempre se hicieron así”. El valor de los que se atreven a ver,  que las cosas no funcionan . Que las acciones escolares han devenido en rutinas escolarizantes. 

La segunda D: Deconstruir.

La condición para filosofar es la ignorancia. Ser ignorante es la justa posibilidad de todo saber. La desnaturalización arroja en un estado fuera de la zona de confort. Arroja en un estado de ignorancia. Un no saber cómo hacer las cosas ahora.  Quien se reconoce ignorante solo puede ir en busca de lo que ya sabe: que no sabe. Deconstruir es  ir en busca es la disposición perfecta de todo aquel que desea  filosofar. La búsqueda incesante detrás de un saber deseoso que no descansa. Que no implica posesión sino movimiento constante.

La tercera D: Diagnosticar.

En un contexto educativo democrático, como si fuera la polis griega, los docentes se “juntan”, crean territorios de habla para dialogar. El valor del diálogo como herramienta de diagnóstico. Permite visualizar identidad, metas y acciones.  Diagnosticar es hacer mayéutica. La mayéutica, ese  el arte de ayudar a parir las ideas, parir la verdad que habita en el interior de cada persona. Que habita en cada docente. Así se hace escuela.

La filosofía es movimiento. La filosofía es deseo de saber. La filosofía es ignorancia. Ese saber en movimiento impulsado por un estado de no saber constituye una disposición abierta de quien se dispone a asumir su estado de ignorancia y va en búsqueda de ese saber, cuyo valor radica mas en el sentido del preguntar que de aquello que se pregunta.

Y ese preguntar no es gratuito ni fortuito. La pregunta surge como inicio de una insatisfacción frente a un estado de obviedad, de creencia que ya no resulta de un estar en el mundo. El preguntar es desestabilizador porque enunciar ya la pregunta hace reconocer el sin sentido de lo que se creía hasta el momento. El preguntar es creador. Porque dispone a la persona a buscar, a construir una explicación más cercana a su mundo. De esta forma la pregunta pone en acción a todo hombre. La pregunta es dinamizadora. Su consecuencia en materia educativa son las 3 D!.

Es evidente que la Pandemia nos arrojó en un estado de ignorancia, casi a la fuerza. Hoy cada uno de los que hacemos la escuela, nuestra escuela, somos un poco filósofos.

Silvana Moreno – Docente de Nivel Terciario.
-Directora de Institución Privada de Nivel Secundario. 
-Licenciatura en  Educación /Filosofía. 
-Pos título en Gestión Educativa. 
-Diplomado en Neurociencias.
-Escritora de artículos educativos. 
-Tutora de tesis de licenciatura.

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