Docentes

Hagamos Zoom… ¿otra vez?

Una mirada hacia nuestros egresados

La extensión geográfica y temporal del COVID 19 conlleva la continuidad del aislamiento y, en consecuencia, “la vuelta al cole” se torna cada vez más, una utopía.

Y en todas las conversaciones que se escuchan en el ámbito educativo, hay un denominador común: La preocupación por los egresados 2020, especialmente por aquellos que cursan el último año del nivel secundario.

Ante esta realidad insoslayable, equipos directivos, docentes, inspectores y familias, entre otros, estamos interviniendo de maneras variadas para acompañarlos en este tránsito inesperado y evitar que la desmoralización o la tristeza los invadan. 

Coincido. Esto es correcto: Hemos puesto el foco en los alumnos que culminan su escolaridad este año. Sin embargo, considero que resulta menester hacer ZOOM: Llevemos nuestras miradas hacia los jóvenes que integraron la promoción 2019 y esta pandemia los sorprendió iniciando una etapa fundamental de sus vidas. Hablamos del comienzo de una carrera universitaria; habitualmente, encontrarse en el nivel de estudio superior y con una población inédita, resulta movilizador para la mayoría de los ingresantes. A esto debemos adicionar que las circunstancias actuales, descontextualizan esa nueva realidad; aquello que los universitarios primerizos portaban en sus imaginarios a comienzos del presente ciclo, se transformó súbitamente en: Estar frente a una pantalla, trabajar con material en línea, comunicarse en forma virtual (y con gente que no conocían) y, sobre todo, con la enorme dificultad de darse a conocer en un ecosistema tan peculiar.

Hablar con ellos, escucharlos con detenimiento y analizar sus experiencias, nos permitirán construir una gran plataforma de despegue para nuestras promociones 2020: Evaluemos cuán desarrolladas llevaron las habilidades fundamentales aquellos jóvenes que hoy son universitarios; interroguémonos si durante toda su escolaridad trabajamos a conciencia la internalización de esas habilidades necesarias para acceder y permanecer en casas de altos estudios. Recoger evidencias que nos permitan discernir si aquellos adolescentes aprendieron cómo organizar una investigación propia, si pueden comunicar a otros o comprender aquello que un semejante procurar difundir, cómo se relacionan con los demás y con su propio ser, con qué aptitudes cuentan para manejar sus tiempos y, fundamentalmente, si conocen cómo aprenden, sus limitaciones y posibilidades.

Podríamos continuar enumerando ejemplos empero a veces, resulta que menos, es más.

Vale decir, pensar hoy cuáles son esas habilidades (cognitivas, comunicativas y de autorregulación) imprescindibles para los alumnos del último año y qué estamos haciendo para asegurar que se apropien de ellas, es una responsabilidad ineludible de toda persona que se manifieste preocupada por el bienestar de los futuros universitarios. Esta es hoy nuestra prioridad, pero la enseñanza de las habilidades debe extenderse a toda la población escolar, comenzando en el nivel inicial y atravesando totalmente la escolaridad de cada estudiante. Ellas se convierten en herramientas irreemplazables puesto que, al permitir la organización, la autonomía e incluso el aprendizaje de algún contenido pendiente, fortalecen a los jóvenes, dándoles seguridad para avanzar hacia sus metas. Incluso, alcanzar la metacognición es esencial para poder trazarlas.

Lic-Prof. Lucía Picart

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