Gestión

La atmósfera emocional en las redes sociales

Huellas de la gestión institucional.

Los invito a colocar en la rueda de análisis y reflexiones de estos tiempos pandémicos, la importancia del clima institucional en las redes sociales. Su reflejo o no reflejo de la institución en las pantallas. Y promover su valoración desde la calidad vincular del escenario pedagógico.

La construcción del vínculo ya sea con el alumno, entre los docentes, entre docentes y directivos,  en fin con toda la comunidad educativa. Porque es vital hoy poner en discusión y hallar alternativas de mejoras.

Cómo nos mostramos hoy mediante una pantalla configura y reconfigura la significatividad no solo del rol docente sino la importancia de generar patrones de cómo restituirle vincularidad a la relación del alumno con el conocimiento y sobre todo del docente con el educando en pos de la construcción de los saberes emergentes hoy. Incluso el mayor saber hoy es el sostenimiento del vínculo. Vaya paradoja.

Se está ensayando un nuevo modo de ser docente .La del educador como productor de contenidos pero ya no solo en contextos físicos. Se ha trabajado en el artículo anterior la importancia de des-territorializar los escenarios por donde han circulando habitualmente los saberes escolares. En la escuela tradicional, la ceremonia del aula física es lo sagrado del vínculo. En esta nueva escuela, en la que el aula, las aulas e incluso las hiper- aulas demandan una nueva simbolización ya no solo de los canales por donde circulan los saberes significativos sino una nueva simbolización del vínculo educativo.

Y el  vínculo educativo hoy se percibe de la mano del docente como productor de contenidos. Como productores de contenidos en redes colaborativas.  En la importancia de sostener y habilitar aquellas capacidades imprescindibles de los ciudadanos de este mundo de clave millennials. 

El docente como productor de contenidos en redes colaborativas, tiene como  primera tarea   el armando de entornos digitales significativos a esos fines.  Esta tarea supera esa visión fáctica y simplista : “un docente tras una pantalla sea en un zoom o en cualquiera aplicación, da una clase y  así se logra una circulación efectiva del saber”. La fórmula mecanicista seria: 

Zoom + docente explicado x cantidad de alumnos conectados: aprendizajes efectivos. 

Esa fórmula que es parte de muchos discursos de quienes meramente opinan y reducen a una falsa sencillez el labor docente. Resulta ridícula  y hasta absurda. Porque implica quizá de forma solapada moldear estas nuevas realidades educativas bajo la lógica del control. Palpable en un vínculo verticalista con la salvedad de una pantalla como medio.

Ser productores de contenidos en contextos virtuales y físicos también supone una demanda institucional pero sobre todo una necesidad humana. Porque implica devolverle la emoción ya no solo al aprendizaje y a la enseñanza sino al vínculo alumno- docente. Ser docente en contextos virtuales implica agudizar la urgencia de sentirnos emocionalmente fuertes para generar entornos activos, significativos y emocionalmente válidos. Es acá donde el clima emocional se vuelve la atmosfera necesaria para evaluar “el zoom” como un indicador de la calidad institucional.

Sentirse emocionalmente fuerte implica un regreso a la mismidad. Un pasaje al interior de nuestras fortalezas. Conocimiento de la zona de fortalezas. Fortalezas como baluartes para el sostenimiento personal y el resorte subjetivo por excelencia para generar y sostener vínculos con otros.

Se puede rastrear las huellas de un docente emocionalmente fuerte,  por ejemplo en aulas virtuales mediante clases multi -sensoriales. Por ejemplo musicalizar la sala de espera de zoom quizá con una canción que sabes que a tus alumnos les gusta. O con una canción temática que guarde alusión al tema en cuestión. Dar la posibilidad a los alumnos que ellos elijan la música sea de apertura o de cierre de la clase. 

Otra huella es el el valor de la pregunta desde la meta cognición. Por ejemplo preguntando a un alumno cómo lo haría y que muestre y cuente eso que haría.  O qué aplicación conoce que podría funcionar mejor. 

Invertir roles en el vínculo. Que el alumno sea quien invita a la clase virtual, que puede sugerir a quien invitar sea un profesional de la salud si están trabajando en biología por ejemplo para sumar su aporte. Que para esa invitación diseñe un flyer o un tik tok por ejemplo. Compartir en redes esos aportes de los alumnos. Favorece a más participación  de los educandos. Y juega esto  mucho en  la valoración de sus fortalezas para su autonomía escolar.

La gamificación es otra huella valiosa. El juego. El juego didáctico también crea atmosferas emocionales propicias para aprender. Porque se aprende jugando. Que el docente arme un juego temático es cualquier aplicación que conozca o busque por ejemplo en Kahoot. Pero que después los alumnos armen ellos situaciones de juegos y hagan jugar al docente.

Hay muchas huellas  pero las más valiosas son las que surgen del encuentro entre alumnos y docentes, entre docentes y docentes con equipos de conducción. Más sentido de comunidad de aprendizaje porque es un contexto genial para fortalecer la atmosfera emocional de las  clases. Y no solo de ellas. Sino que invita a la urgencia de re pensar la atmósfera emocional del docente, del director, de la institución. 

Hay un trabajo muy importante sobre esa atmósfera emocional con una relación proporcionalmente directa con el proceso de enseñanza y aprendizaje. Y más aún  con el sentido de la escuela hoy. Una escuela que no se posiciona emocionalmente fuerte es una escuela que no ve en el otro a una persona emocionalmente valiosa. Más escuelas que motiven, más docentes que inspiren, mas familias que acompañen porque solo así lograremos alumnos, ciudadanos, en fin hombres, capaces de motivar a otro. Capaces de sensibilidad. Capaces de resiliencia. Capaces de vivir y no de sobrevivir.

Recordemos entonces la importancia de sondear y trabajar sobre el clima emocional. En las redes sociales, en los entornos de aprendizajes como también en cada uno nosotros.

¡ Porque a mayor atmósfera emocional, mayores huellas de aprendizajes!

Silvana Moreno
Docente de nivel Terciario. Directora de Institución Privada de Nivel Secundario. 
Licenciatura en  Educación /Filosofía. Pos título en Gestión Educativa. Escritora de artículos educativos.

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