Gestión

La vida en la escuela…

¿Es posible reconocer un vínculo democrático en la relación pedagógica?

RESUMEN

Si consideramos a la escuela como espacio de lo público, nos reconocemos todos como constructores de la misma. Y construimos no sólo saberes sino vínculos ya que ejercemos distintos roles en una institución que está sufriendo continuos cambios acorde a las políticas económicas y sociales del momento. Si nos remitimos a los fundamentos epistemológicos, psicológicos y sociales de la nueva Reforma Educativa, entendemos que el Diseño Curricular pone énfasis en el proceso de aprendizaje y, en consecuencia, resalta la figura del alumno, a quien considera como sujeto de derecho.

En consecuencia, entendemos que se intenta instalar a la Escuela en contextos democráticos, lo que implica siguiendo a Andy Hargreaves (2007) que ellas necesitan ser comunidades especialmente inclusivas, entendiendo que inclusión no es permanencia en el espacio escolar formal, sino que se refleja en los aprendizajes logrados; para lo cual es esencial que los docentes comprendan a sus alumnos y busquen distintas formas para que puedan acceder al conocimiento; compartiendo con el mencionado autor, la imperiosa necesidad de entender a la tarea docente de manera colegiada y colaborativa. 

Personalmente, como supervisora, y observando a todos los actores institucionales que conformamos la escuela mi preocupación radica en la dificultad de la mayoría de los docentes para adaptarse a los cambios vertiginosos a los que estamos expuestos hoy. También, en la cuestión de la autoridad docente y la erosión en el vínculo con el joven-alumno ante la brecha que separa al adulto del adolescente de hoy, muy distinto al que solíamos tener en las aulas años atrás.

Finalmente, con las palabras de Carmelo Polino: “En la medida que seamos capaces de revisar los modelos y reflexiones sobre cuál ha sido dominante, podremos ver los límites y, de ese modo, asumir correctamente los retos futuros”, los invito a repensar a la Escuela.

INTRODUCCIÓN

El desarrollo de mi artículo conlleva a focalizar la mirada en los sujetos sociales que componen la escuela, Sujetos Sociales Complejos- por tanto producto de un devenir histórico y social- en la posibilidad de habilitar todas las voces, y los cambios que ellas producen. Con el objeto de instalar una discusión constructiva sobre el vínculo entre el sujeto de aprendizaje y el sujeto de enseñanza en los contextos actuales, entendiendo que este vínculo condiciona y propicia nuevas alternativas y replantea prácticas y, por sobre todo, le da al contexto escolar la posibilidad de ejercitar la ciudadanía activa y responsable, concluyo en que todo esto contribuye a fortalecer vínculos en pos de una sana y amena convivencia. 

Más aún, convencida de que el sujeto de enseñanza se constituye en un promotor de cambios, y es a su vez, quien debe legitimar el poder que ejerce con respecto a la mediación entre el conocimiento y el sujeto que aprende, considero importante que conozca al joven que forma parte del vínculo, acepte las diferencias y pueda posicionarse acorde a las demandas del mundo actual.

Para el abordaje de la problemática planteada, este artículo invita a mirar y analizar lo cotidiano, a incursionar en la cultura escolar, en tanto herramienta teórica que posibilita la reflexión sobre las prácticas institucionales, a partir de un recorrido por las prescripciones del diseño curricular de acuerdo a los lineamientos de la política educativa.

Por todos estos cambios a los que nos enfrentamos, las distintas formas de ser joven en la escuela y la construcción de la autoridad que se ejerce desde todos los roles, es que pretendo, a través de mi artículo, reafirmar mi hipótesis: “Las distintas formas de ser joven hoy en la escuela y un docente que está viviendo una reforma educativa con varias transformaciones, conviven en la escuela construyendo un vínculo democrático que aporta a la sana convivencia”.

Ante esto, el eje central es la apuesta a posicionar al currículum, en tanto constructo lleno de tensiones y contradicciones, como promotor de búsquedas y movilizaciones intelectuales que propician caminos singulares. Compartiendo con Ivor Goodson su invitación a pensar al curriculum desde otro lugar, alineado a pensarlo desde el futuro. Concluyo con las palabras de Alicia De Alba, quien considera al currículum como una “síntesis de elementos culturales”, y los invito a repensar el rol de la ESCUELA en el marco de una nueva Reforma Educativa.

La puerta se abre… recorramos la escuela.

ARTÍCULO

¿Qué espera de la escuela la sociedad de hoy?

“La escuela es una producción institucional de otro momento histórico y que, por lo tanto, nació asociada a otras circunstancias sociales, políticas y culturales”. (Tiramonti, Guillermina). Vivimos hoy una época de profundas transformaciones, que todo necesita ser repensado, en que las formas del pasado ya no nos bastan para pensar y para actuar. En palabras de Perla Zelmanovich, la Educación, la sociedad y el cambio son “tres palabras que muchas veces hemos visto separadas pero también juntas” e impactan en la construcción de una sociedad democrática. Una democracia que empieza a ejercitarse en el ámbito escolar. Para ello será necesario emprender acciones que permitan comenzar a desarrollar modelos de enseñanza innovadores. Entonces… ¿Qué pueden empezar a hacer las escuelas y más específicamente los docentes para concretar el proceso de transformación?

Adriana Puigrós (Marco General del D.C. para Secundaria Básica, 2006) plantea el concepto de sujeto pedagógico y expresa que todo sujeto se constituye en una relación, en la que participan el educador, el educando, el habitus y los conocimientos que se transmiten, ubicados en un momento y un tiempo histórico determinado. En consecuencia, esta relación se establece en una interacción áulica, en la escuela. 

Asimismo, reconocemos también que el ejercicio de la autoridad pedagógica se ha debilitado. Tenti Fanfani ilustra esta cuestión cuando describe y analiza las razones del sentido de la escuela para los jóvenes. El autor plantea que ante la pregunta sobre el sentido de ir a la escuela, debe haber respuestas satisfactorias que justifiquen ese hecho. Y es justamente lo que está demandando la sociedad de hoy…

Complejidad del nivel educativo en la actualidad y su… ¿promesa?

Partiendo de entender que la naturaleza pedagógica sobre la que se encuentra instalada “la escuela” se sostiene desde la afirmación que la misma constituye un espacio de crecimiento y revalorización personal, y que la Escuela sigue siendo el lugar más propicio para construir futuros personales, profesionales y sociales mejores, cabe preguntarse: ¿En la escuela, se reflexiona sobre el impacto de la práctica docente? Es necesario entonces reconocer que además del currículum prescripto, que en palabras de Laura Fumagalli “es entendido como una NORMA escrita”, el docente lleva a la práctica áulica un currículum real o “en acción” (Stenhouse), propia de su propia experiencia y trayectoria profesional y un currículum oculto (Jackson) producto de la interacción de saberes que se pone en juego en el vínculo docente-alumno, saberes que intervienen para perfilar identidades juveniles en un proceso relacional, dinámico y múltiple.

Los diseños curriculares de la provincia se basan en una concepción relacional del sujeto pedagógico. Esta noción no se refiere ni al/a la docente ni al alumno/a por separado, sino al vínculo entre ambos/as. El sujeto pedagógico es la relación mediada por el curriculum. Este tercer elemento -el curriculum- es el que otorga al vínculo su especificidad pedagógica y el que da lugar a los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Estos procesos son diferentes y complementarios. La enseñanza le corresponde al educador/a y está destinada a propiciar, de manera sistemática, los aprendizajes de los educandos. Y esto ocurre en el aula, “un espacio escolar en el que se transmite la cultura y el conocimiento” (Dente y Brener) pero en el que también los sujetos se apropian y re-apropian de los mismos.

Por último, se plantea que la escuela es una institución que se pensó en base a una secuencia temporal asociada a la idea de progreso social e individual que privilegia la construcción para el futuro y hoy está sometida a una demanda de generar un presente gratificante para los jóvenes. Por lo tanto es necesario reivindicar el rol del docente, la reflexión sobre la propia práctica, la capacitación docente y el fortalecimiento del vínculo docente-alumno para propiciar que la escuela responda a las demandas del mundo de hoy. ¡Todo un desafío…!

Por esto, se pretende generar otras formas de identificación con la escuela: la escuela como lugar donde se enseña a los jóvenes sobre sus derechos, la escuela como un ámbito para la convivencia, la escuela como un lugar de aprendizajes, donde se proteja a los jóvenes y adultos, estudiantes y docentes que la habitan.

El vínculo pedagógico: una relación desgastada.

Pensar una escuela secundaria obligatoria hoy implica centrarla en los sujetos jóvenes como actores sociales con capacidad de acción, tomando distancia de las miradas estigmatizantes y hegemónicas que leen a las juventudes en clave de incapacidades. Por esto, la apuesta es pensar la juventud como posibilidad y como relación. Como posibilidad en el sentido del poder hacer, del reconocimiento de las capacidades del sujeto.  En consecuencia, se habla de las juventudes en plural, en las múltiples formas de ser joven.

Una tensión que surge a partir de la nueva reforma educativa es hacer una escuela que incluya a todos los sujetos como estudiantes a cargo de adultos capaces de reconocer en los jóvenes saberes propios. Y es aquí donde aparecen las resistencias a los cambios… 

Además, no desconocemos que los/as docentes se encuentran interpelados cotidianamente por la multiplicidad de funciones y tareas, muchas de ellas cruciales e imprevisibles, para las cuales deben aplicar su habilidad, su experiencia y su saber acumulado en las circunstancias específicas del aula –siempre únicas e irrepetibles-, que provocan la búsqueda de estrategias que organicen su acción. Sensibles ante las diferencias socio contextuales de sus alumnos/as y de la comunidad local en la que se inserta la escuela, “algunos” se desafían a sí mismos/as al analizar reflexivamente sus prácticas de enseñanza, con el fin de revisarlas y mejorarlas. ¿Por qué no puede ser esto una acción cotidiana y de todos?…

Finalmente, para hacer realidad un presente y un futuro más justos e inclusivos es preciso construir una democracia pedagógica, que se oponga a la concentración del conocimiento y del poder en un sector de la sociedad y establezca principios y estrategias que permitan la democratización de la transmisión cultural y la valoración de los saberes socialmente productivos de todos los grupos sociales. ¡Esta es la misión de la ESCUELA!

Si asumimos que la autoridad pedagógica se construye en el/la docente a partir del ejercicio de un saber experto que demuestra conocer lo propio: lo que se enseña y cómo hacerlo; que se ejerce a partir de la presencia y la escucha, con el indispensable reconocimiento del otro y por medio de procesos de negociación y de acuerdos que regulan la actividad de aprendizaje y la convivencia de los grupos; debemos reconocer que el vínculo docente-alumno está muy erosionado. 

Si tomamos las palabras de Dente y Brener, en su clase acordamos que “… mirar, reconocer, aprender sobre los lugares practicados, para saber mejor sobre nuestros alumnos puede ser una buena herramienta, que agregue valor al ejercicio permanente de mapeo con el que vamos trazando la cartografía de nuestra tarea docente”.

Asimismo, sabemos que esta relación es una relación asimétrica, y que esta asimetría entre docentes y alumnos/as nos remite a reflexionar sobre la necesaria solidaridad intergeneracional que hace posible la constitución de un legado ineludible para poder mirar al futuro con esperanza creativa. 

¿Cuál es el lugar de la ESCUELA hoy a partir de la nueva Reforma educativa? 

La Escuela Secundaria debe formar para la ciudadanía, para el trabajo y para la continuidad de estudios superiores. Es posible aprender de la propia historia a fin de no repetir errores; plantear una escuela secundaria, moderna, actualizada y a la altura de los desafíos actuales, implica tener en cuenta las culturas juveniles, revalorizando tanto el proceso de enseñar como el proceso de aprender.

La nueva secundaria se sostiene en la construcción del gobierno democrático y participativo de las instituciones, propiciando la creación de espacios colectivos y plurales de participación y gobierno, como los Consejos de Convivencia, los Consejos de Gobierno Escolar, los Centros de Estudiantes y otros tipos de organizaciones que permitan a los diferentes actores institucionales y comunitarios poder expresarse y formarse en el ejercicio mismo de la Ciudadanía. 

Para analizar las propuestas de los diseños curriculares hay que ponerlas en diálogo con las prácticas de enseñanza de los docentes, los diversos contextos institucionales, las realidades de los alumnos y la cultura de esta época. Habitar hoy la escuela es tener certeza de la incertidumbre, es el riesgo de equivocarnos, pero también la posibilidad de pensar más allá de los posibles para empezar otra vez y esto sólo es viable si nos permitimos el encuentro con los otros.

Finalmente, lo expuesto requiere mejorar y consolidar la comunicación clara y directa entre los distintos actores y niveles del gobierno (estudiantes, docentes, equipos técnicos, directivos, inspectores e integrantes del nivel central). Los trabajadores de la educación y personalmente desde mi rol como supervisora del nivel, sostenemos que la identidad se construye desde la diferencia.  En tal sentido, es mi labor propiciar una gestión de cara al territorio, a las escuelas, que atienda las necesidades locales y las políticas previstas en el nivel central planteando soluciones viables. Son los Inspectores los que han de responsabilizarse integralmente del proceso educativo institucional. Lejos de cumplir una función meramente reproductora, llevan adelante una actuación compleja, multidireccional y cargada de posibilidades vinculadas a la comunicación de saberes pedagógicos, actividades de enlace y transmisión de información significativa. 

Por último, los procesos de transformación educativa tienen como objeto reorientar la acción y la vida de la institución escolar hacia la construcción de una escuela que logre dar respuestas a las demandas sociales actuales. En el proceso de transformación curricular, las decisiones que se toman en relación al qué, cómo y cuándo enseñar, se encuentran íntimamente vinculadas con la función que se le asigna a la escuela y con el estilo de organización y gestión que se genera.

Sabemos que no se trata de una tarea fácil, y estamos convencidos que debe ser una tarea compartida, un proyecto colectivo. Es por ello que necesitamos del compromiso y el entusiasmo de todos. 

CONCLUSIONES

Es oportuno ante los obstáculos descriptos, presentar los aportes de R. Reguillo Cruz, quien nos propone reflexionar sobre lo instituido en pos de desarrollar y promocionar un pensamiento crítico. Y Carmelo Polino, quien en su clase nos exhorta a pararnos y mirar atrás para descubrir a la Ciencia como herramienta poderosa que puede contribuir a mejorar la vida democrática, propiciando cambios tan sustanciales como los que ha ofrecido a la humanidad a partir de los avances y descubrimientos… 

Los aportes de los autores mencionados, entre otros, nos abren una puerta a repensar la Escuela como un lugar de producción, pertenencia, encuentro… Y desde esta mirada, es que podemos pensarla como generadora de espacios compartidos, democrática, como una propuesta posible, alcanzable y confiable. Obviamente, esto necesita un trabajo de análisis y reflexiones. Y por sobre todo… la posibilidad de recrear el vínculo pedagógico y la vida en las aulas desde parámetros distintos, nuevos e innovadores. Donde el compromiso, la confianza y la pasión (Nicastro, Sandra) sean los ingredientes indiscutidos en la consolidación del vínculo pedagógico.

Por esto, para propiciar espacios donde se deban generar encuentros interculturales, intergeneracionales y enriquecedores, sería interesante en primera instancia valorar la biografía de cada docente, ayudándolo a poner en cuestión los supuestos que obstaculizan su tarea, siempre en el marco del diálogo reflexivo que contemple prioritario respetar su bagaje cultural. Y, seguidamente, las trayectorias escolares de los alumnos que conforman el vínculo pedagógico y enriquecen la construcción del currículum real en el aula. 

Desde este escenario, podemos pensar a los Sujetos Sociales, sus interrelaciones y las posibles formas de amalgamarse, desde entendimientos construidos por y para todos, como un desafío real y viable que la escuela de hoy puede enfrentar.

Es necesario, entonces, encontrar nuevas respuestas para dar lugar a pensamientos que permitan avanzar en la generación de nuevas posibilidades y soluciones de las problemáticas a enfrentar, y volver a generar la construcción de nuevas subjetividades. Ese es el camino a recorrer. En la escuela, hacemos futuro permanentemente.

Autora: Lic. Karina Alejandra Elbey

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