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Los alumnos integrados-incluidos, el desafío de convivir en la diversidad (y en pandemia)

Nuestra problemática  actual está íntimamente ligada a cuestiones de interés, inclusión/exclusión y sobretodo el de poder respondernos a nosotros mismos ¿Estamos preparados para estos retos que se nos presentan a todo nivel y requerimientos pedagógicos? Todo educador es consciente de que en tiempos de crisis mundial, pandemias, exigencias económicas, emocionales, etc. han provocado un cierto stress tanto para  alumnos como para docentes

La educación inclusiva como eje central nos lleva a indagar cuestiones referidas a una educación integradora, obligatoria y con derechos, la prueba está en que una cuarentena, un virus y la imposibilidad de asistir a nuestros lugares de trabajo y de enseñanza nos puso en jaque.

Creemos que, para que se lleve a cabo la integración de jóvenes adolescentes a la escuela común provenientes de sectores empobrecidos y para darles la posibilidad de ser parte de un sistema único, esto implica:  procesos participación e inclusión en la cultura, y de los distintos currículum, de una reestructuración de  las políticas y las prácticas de las escuelas para que puedan atender la diversidad del alumnado de una localidad .

Se trata de un desafío a una enseñanza  con equidad e igualdad, nuestra escuela secundaria ha propiciado el aprendizaje y la participación basado en un concepto de  diversidad  que no solo nos marca como característica  sino como desigualdad, ya que  ciertos factores  sociales y personales de nuestros alumnos requieren una respuesta educativa con tintes diferentes, ya que provienen de ámbitos socio-familiares en extrema vulnerabilidad. 

El concepto de inclusión también implica una adecuación curricular. Para dar cuenta de las “necesidades específicas” de algunos alumnos, esto significa adecuar temas, contenidos, didácticas, entre otros, pues si no estan debo llegar a ellos.

Si desacralizamos divisiones, y todo aquello que nos deviene de nuestra formación, pues muchos de nosotros venimos de una formación pedagógica tradicional, podremos crear, revisar, incluso modificar una pedagogía para la inclusión.

Ahora bien, que pasa en las escuelas de los bachilleratos, con alumnos que debieran tener la edad, el conocimiento y las didácticas adecuadas al año que cursan?, pero para que los alumnos puedan tener una experiencia escolar satisfactoria, es necesario un vínculo, una convicción que aprendan los contenidos  y hábitos necesarios para desenvolverse como alumnos y para vincularse con los otros . 

Las instituciones educativas constituyen redes, relaciones e interacciones que se producen entre sujetos, implican la especificación de ámbitos de intervención educativa en relación a la atención educativa especializada, el asesoramiento y orientación a los alumnos, de acuerdo con los objetivos de aprendizajes deseables si no discrimina y trabaja la diversidad, si genera un clima escolar favorable y respetuoso. 

Cuando hablamos de características individuales nos estamos refiriendo a los distintos ritmos de aprendizajes, sean éstos lentos o rápidos, conocimientos previos y estrategias de trabajo y de estudio que cada uno posee para alcanzar nuevos objetivos, y las motivaciones e intereses que se ponen en juego. En cambio, cuando nos referimos a diferencias de carácter social o colectivo, lo hacemos en función de rasgos de identidad y diversidad de rasgos, tanto individuales como sociales. Entonces nos enfrentamos a una realidad educativa con una diversidad cultural, social, de sexos y aquellas ligadas a factores interpersonales, para que: “puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con las demás, en la comunidad en que vivan”.

Entonces, se supone, genera frustración y la desesperación de tener que seguir buscando después de varios intentos fallidos.

Pues, se sabe, todo lo nuevo genera dudas y temores y, a pesar de que el proceso es lento y todavía la falta de concientización y conocimiento genera confusión. 

Estos problemas provocan que el alumno tenga poca tolerancia al fracaso y que desistan ante el primer obstáculo, sumado a éste contexto el no poder acceder a una educación formal, junto a sus maestros, esto es lo que tenemos, escuelas cerradas.

Invitación a la reflexión: La dinámica del docente

Las dificultades antes mencionadas de los estudiantes exigen de algún modo reflexionar sobre la dinámica del trabajo docente en la institución o fuera de ella, puesto que los resultados que obtienen los alumnos en sus experiencias educativas se vinculan con el quehacer cotidiano del docente y con las iniciativas que la institución como comunidad pone en práctica para mejorar las falencias descriptas.

Ya que creemos que como objetivo prioritario, está el de:

Fortalecer la dinámica institucional a los fines de generar espacios y tiempos destinados a mejorar la experiencia educativa de los estudiantes considerando sus condiciones económicas, sociales y culturales de existencia.

Ser participativo, inclusivo, tolerante y aceptar todas las formas de trabajo con él, los otros, para ello el somos conscientes en que se trata de un desafío a diario, del día a día y que requiere de una dinámica grupal por parte de todos los actores que forman el plantel docente y directivos.

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