Docentes

Los buscadores de tesoros

La necesidad de los formadores de buscadores de tesoros

En este artículo, la Lic. Norma Massa reflexiona y alienta sobre la importancia del docente en la enseñanza de la “búsqueda de tesoros” de sus alumnos.

Pasión y vocación son dos grandes aspectos que hacen a un buen docente. Esto es lo que los conduce junto a su creatividad, credibilidad y a su magia propia, a guiar a sus alumnos en la búsqueda de su “tesoro personal”, ofreciéndoles las pistas adecuadas para poder descubrirlo y descubrirse.

En el interior de cada aprendiz hay deseos, aptitudes, dudas, miedos, esperanzas y una serie de interrogantes que no dejan de juguetear en su mente: ¿Quién soy? ¿Cómo soy? ¿Soy capaz de tomar decisiones? ¿Acepto mis errores y equivocaciones? ¿Creo en mí? ¿Podré lograrlo?…

En la mayoría de los Idearios Institucionales aparece como uno de los objetivos principales: “La formación integral de nuestros niños, adolescentes y jóvenes…” Sin embargo muchas veces se prioriza el desarrollo de lo cognitivo dejando para ciertos momentos especiales la posibilidad de poder acompañarlos a fin de que puedan navegar “mar adentro” y descubrir así la inmensidad de sus riquezas. 

Una condición fundamental del buen maestro es su compromiso en la formación humana. Formar es influir en la manera de ser y actuar de los alumnos, y es un proceso que involucra tanto a la razón como a la sensibilidad.

Es también una labor esencial el poder tender puentes que comuniquen a los alumnos con sus universos interiores, contagiándoles actitudes de respeto hacia sí mismos y valoración de sus posibilidades.

El poder generar una atmósfera cálida y humana es siempre garantía de un aprendizaje mejor y más significativo. Un ambiente así desarrolla otras actitudes esenciales para un buen desarrollo personal y para la vida, tales como: confianza en sí mismo; capacidad de escucha; aumento de la creatividad; disfrute de la compañía de los demás; capacidad de dar y recibir amor; posibilidad de aprender a regular sus propias emociones…

Enseñar es mostrar senderos, sugerir “pistas” hacia lo desconocido. Es necesario ofrecer a los estudiantes la oportunidad de transitar su propio camino y encontrar las cosas por sí mismos. Lo importante es enseñar a aprender. Martín Heidegger señalaba que “enseñar es más difícil que aprender porque enseñar significa dejar aprender”.

Todos los educadores están llamados a motivar la búsqueda constante de la riqueza que se encuentra en el  interior de cada uno.

Sólo si el maestro es capaz de exigirse búsquedas más elevadas en lo cognitivo, lo sensitivo, lo estético y lo afectivo, podrá mostrar a los niños que hay muchos campos en los cuales sería hermoso y necesario crecer, alentando en ellos un deseo constante de autoconocimiento y superación.

En este tiempo de Pandemia se habla mucho de los grandes “héroes” y por supuesto, sin dejar de destacar la inmensa labor de todos los profesionales de la salud que nos cuidan día a día, no puedo dejar de decir que también los docentes junto a sus alumnos y padres: fueron, son y serán los héroes de siempre. Cada uno desde su lugar colabora para dar a la educación el valor que se merece, honrándola y defendiéndola. Ofreciendo su tiempo,  esfuerzo y el anhelo de trabajar en forma conjunta para lograr una escuela que proponga una verdadera educación integral.

Necesitamos tirar todos para el mismo lado y sólo así podremos maravillarnos al descubrir tanta riqueza.

Como podrán ver, esta tarea no es nada fácil y se requiere mucho más que de una brújula y un mapa.

Se necesita de verdaderos “Formadores de buscadores de tesoros” que sean por siempre respetados y celebrados. 

Lic. Norma B. Massa

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