Gestión

Navengando la pandemia desde la dirección de la escuela

¿Quién hubiera dicho que los docentes y directores en el 2020 estaríamos transitando una escuela que educa de forma remota?

Ya estamos frente a una nueva forma de enseñar, la crisis nos ha puesto frente a un desafío ineludible, enseñar desde nuestras casas.

De una semana a la otra, nos encontramos ante la necesidad de conectarnos en forma virtual con docentes y familias. De pronto dirigíamos la escuela desde el living de nuestra casa a través de una pantalla.

En primer lugar, fue necesario contener la angustia de nuestros docentes, que sin saber mucho de tecnología tenían la necesidad de comunicarse de alguna manera con los alumnos.

A nosotros mismos nos exigió crear nuevas maneras de ser director, sin una escuela física a donde ir.  Tuvimos que aprender a manejar zoom, plataformas virtuales, indagar cómo llegar a toda la comunidad educativa de manera eficiente.

Y… sí, lo que era seguro, ya no lo era. Todo para lo que nos preparamos ya no era suficiente para navegar en esta Pandemia.

Nos tuvimos que reinventar como directores, porque había que seguir sosteniendo la escuela desde la virtualidad y hubo que pensar un nuevo modo de supervisarla.

Nos enfrentamos a la realidad que ya conocíamos, pero evitábamos ver: la desigualdad. Pero no sólo la desigualdad a la que nos enfrenta lo económico, sino la desigualdad en el uso por parte del docente de la tecnología. Un postergado desafío se presenta, ponernos al día con ella.

¿Y cómo nos adaptamos para esta nueva realidad? Justo que teníamos todo bajo control, que ya teníamos nuestro Proyecto de Supervisión para el 2020. Y sí… justo era el momento.

Llegó el tiempo de desempolvarnos y ver qué se hacía, cómo navegábamos la pandemia o nos ahogábamos en ella.

Entonces vimos la necesidad de armar una agenda del director para la virtualidad, que organizara la conducción de la nueva escuela. Buscamos la forma de estar presente cada día, cómo cuando estábamos en la institución.

Algunos directivos establecimos días de plenaria fijos en la semana, otros pusieron más énfasis en el saludo diario a sus docentes para ver cómo estaban, qué necesitaban y cómo se estaban comunicando con sus alumnos. Las consultas de las familias llegaban a toda hora hasta que se establecieron horarios para organizarlas.

Entonces de allí surgió establecer prioridades, cuándo hacer plenarias, qué día se establecía para atender situaciones de inclusión con el equipo de educación básica, con qué frecuencia hacer reuniones de padres, qué días supervisar las planificaciones de los docentes y cómo hacer las devoluciones.

La agenda del director volvió a tener la importancia que supo tener o más, porque permitió establecer horarios y rutinas en esta nueva realidad.

También hubo que prestar más atención a que todos estén contemplados en las propuestas pedagógicas, que la virtualidad no dejara a ninguno de los estudiantes afuera. Reformular los proyectos de inclusión, supervisarlos, articular con las escuelas especiales, con los profesionales externos y con las familias.

Ahora que han pasado tres meses de aislamiento, ya tenemos todo más aceitado, la experiencia nos va permitiendo trabajar con un poco más de tranquilidad. Pero aún nos queda bastante tiempo por delante de educación remota, es importante que en este período nos aboquemos a asesorar para que las planificaciones sean cada vez más adecuadas a este nuevo contexto. Planificaciones que tengan un hilo conductor, que sean atractivas y no sean clases sueltas sin una secuencia que las sostenga. Una enseñanza que pronto será mixta con momentos de presencialidad y momentos de educación desde casa.

Esta nueva normalidad que está por aterrizar requiere de una muy buena organización, por eso dependerá de la dirección de la escuela. El Equipo de conducción será quien tendrá que coordinar y dar las orientaciones de la nueva escuela que se viene, encuadrados en la normativa.

¿Cómo enfrentaremos esta nueva normalidad?

¡Qué desafío! Tener que supervisar planificaciones, para un regreso a la presencialidad. Esa es la etapa que sigue y como no hay experiencias previas que nos guíen, tendremos que producir este conocimiento desde la escuela.

Habrá que realizar muchas reuniones para acordar de qué manera se llevará adelante la enseñanza. Como así también, buscar de qué modo acompañaremos a nuestros docentes presentándoles propuestas de capacitación, algunas ya se están produciendo de modo vertiginoso a través de internet.

Lo que ya se está anticipando es una educación que será mixta, algunos días los alumnos en la casa y otros en la escuela. Habrá que trabajar mucho la concientización de recreos diferentes, del distanciamiento en el aula e higiene permanente.

Los docentes tendrán que diseñar secuencias didácticas que sean posibles, con alumnas/os en casa y otros en la escuela. Ya hay que empezar a esbozar cómo serán las posibles planificaciones y formas de enseñar para que sea un aprendizaje genuino. Habrá que plantearlo en las reuniones con los docentes, para que todos lo puedan vivir con tranquilidad y sea realmente una vuelta a la escuela lo menos traumática posible para todos.

Las teorías sobre educación se construyen desde la experiencia del aula. Somos los que nos dedicamos a la educación, desde los distintos roles que nos toca transitar, los verdaderos creadores de las teorías que luego otros escribirán.

El cambio comenzó, la rueda ya está en marcha. Vimos que podemos enseñar de otro modo, que hay muchas actividades innecesarias de la rutina escolar que hay que modificar. Que tenemos que mirar a la educación desde otro lugar.

Colegas, ya no podemos mirar al costado y hacernos los distraídos, estamos frente a un desafío real, que exige de nosotros re inventarnos, trascendernos, innovar de verdad.

Los alumnos nos van a exigir desde otro lugar, porque se pudo y se puede educar de otra manera, de una forma más actual, autónoma y práctica, que permita al alumno desenvolverse en este mundo cambiante.

Sólo depende de nosotros los educadores, está todo a nuestro alcance para que logremos este cambio juntos. ¡Sólo hay que extender la mano!

Marta Bonserio
Directora Pedagógica
MB Consultora Educativa
mbconsultoraeducativa.com

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