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¿Qué es la promoción acompañada y cómo puede beneficiar la vuelta a la escuela?

Dispositivo diseñado para el nivel primario

La promoción acompañada (P. A.) es un dispositivo diseñado para el nivel primario que plantea el acompañamiento individualizado, con el fin de garantizar el cuidado de las trayectorias académicas interviniendo directamente en la acreditación y promoción de todos los cursos del nivel. El mismo permite ampliar tanto los tiempos y oportunidades de aprendizaje de los estudiantes como las posibilidades de los docentes de continuar trabajando para desarrollarlos y obtener evidencias de los mismos. La promoción de un curso no se define a raíz de una sola instancia de evaluación, sino mediante un período de trabajo conjunto de docentes equipos de orientación y directivos. 

Si bien desde el año 2012 existe el diseño y algunas aplicaciones en casos puntuales, desde 2018 se implementa obligatoriamente para todos los estudiantes de la Ciudad de Buenos Aires e incluye una serie de puntos que pueden beneficiar la escuela pensando en una vuelta a la presencialidad. En mayo de 2020 se aprobó por unanimidad la aplicación de este dispositivo como medida extraordinaria en todo el país. 

Es importante destacar que junto con esta resolución, se establece un mínimo de contenidos, denominados nodales, que deben ser incorporados por los estudiantes en el ciclo lectivo. Desaparecen las instancias recuperatorias de diciembre y febrero para poner el foco en los procesos individuales de los estudiantes, posponiendo la aprobación del curso al mes de abril del año siguiente, factor que desató una gran polémica en su momento. 

Siendo así, este proyecto es el inicio de un camino a pensar una escuela distinta al modelo tradicional de aprobación y acreditación ofreciendo más instancias para recoger evidencias sobre los aprendizajes para los docentes y más oportunidades para los estudiantes. 

Desde su implementación mucho se habló de esta propuesta, especialmente sobre el método de acreditación y el período que ocupa en el calendario escolar. Pero analizarlo únicamente desde esa óptica significaría un reduccionismo que impediría ver la el cuadro completo. Si bien fue pensado para beneficiar a los estudiantes que no hayan alcanzado la totalidad de los contenidos, hoy puede resultar positivo para toda la población escolar. 

Ahora bien, ¿De qué forma puede beneficiar a la escuela en el contexto post pandemia el régimen de promoción acompañada? 

Uno de los puntos que resultan fundamentales de la P. A. es el de las estrategias de intervención institucional. Cada institución tiene libertad para definir cómo interviene en cada caso, con el objetivo de optimizar las oportunidades de enseñanza. Todas las escuelas son diferentes, con poblaciones y planteles docentes diversos. La libertad en la toma de decisiones de este tipo no es menor. La posibilidad de asignar los actores institucionales de manera estratégica, resulta clave pensando en el próximo paso. No es poco el hecho de poder decidir cómo diseñar la propuesta educativa en los procesos de cada uno de los estudiantes. Sobre todo en los distritos de Buenos Aires, donde los escenarios son de los más heterogéneos. La posibilidad de definir los métodos de intervención acordes a la realidad institucional, representa una oportunidad esencial. ¿Quién mejor para hacerlo que los equipos directivos que conviven con el adentro y el afuera de la comunidad educativa y la conocen mejor que nadie? 

Pensar en grupos flexibles o en un calendario escolar que no coincida con el anual también es una ventaja. La flexibilidad es clave. Sabemos que no todos los alumnos van a volver juntos, es una de las pocas certezas que tenemos en este tiempo. Por lo tanto reorganizar los grupos de trabajo tanto de estudiantes como de docentes resulta imprescindible. Al regresar a las aulas, los alumnos no sólo deberán incorporarse en diferentes tiempos, sino que no todos podrán volver. Por miedo, por organización de las familias, por factores de riesgo. Por ese motivo la flexibilidad resulta clave a la hora de pensar la vuelta a clases. Lo mismo sucede con el calendario escolar. Forzar a que coincida con el calendario anual implica olvidar que este año no es igual a los demás y que necesita de medidas extraordinarias. La P. A. plantea un calendario en el cual prevalece la adquisición de los contenidos por sobre los tiempos preestablecidos por el calendario escolar. En este contexto, ese orden de prioridades constituye una gran oportunidad. 

La comunicación constante: La comunicación constituye un punto muy importante en el proyecto de P. A. Comunicación en ambos sentidos: Hacia adentro y hacia afuera de la escuela. Hacia adentro fortaleciendo los circuitos entre los equipos de trabajo conformados por docentes, equipos de orientación y directivos, éste es un factor fundamental a la hora de tomar decisiones sobre la trayectoria de cada uno de los estudiantes. En este contexto más que nunca, cada realidad es diferente y necesita de intervenciones particulares. Si en el aula la heterogeneidad constituía un desafío, hoy éste se multiplica. Cabe también destacar que la comunicación con las familias y los estudiantes es más necesaria que nunca. Brindar retroalimentación sobre los procesos e información sobre las oportunidades para sumar esfuerzos. 

La acreditación del curso: Este es un punto clave pensando en la vuelta. Ha sido un desafío para todas las escuelas alrededor del mundo. En este sentido, la P. A. amplía el período preestablecido para la adquisición de los contenidos. En su implementación previa a la pandemia, se extendía el calendario un bimestre más, cerrando el año entre abril y mayo. Pensándolo de esta manera, tanto los estudiantes como los docentes cuentan con más tiempo para alcanzar y cumplir los objetivos propuestos para este ciclo. El principal inconveniente en este punto se encuentra en los alumnos en los cursos de cierre de cada nivel, tanto séptimo grado como quinto año se verían perjudicados en el caso de necesitar un período más para cerrar el año. Es por eso que resulta imperativo que sean los primeros en retornar a la presencialidad y que prioricemos para ellos un dispositivo que los acompañe pensando en la transición que significa el paso de nivel y lo que este conlleva, no sólo pedagógica sino también emocionalmente, ya que en esos cursos se juegan una serie de expectativas y de esfuerzos que giran en torno a la finalización del nivel. 

La promoción acompañada nos invita a todos los actores institucionales repensar una larga tradición de evaluación acreditación y promoción instalada en nuestras escuelas. Nos propone sumar instancias y herramientas de trabajo colaborativo que no serán totalizadoras ni suficientes, extender el período de trabajo es un factor importante, pero no el único. A eso habrá que sumar dispositivos individuales diseñados por cada escuela en función de sus necesidades y posibilidades. 

Como toda crisis, esta representa una oportunidad para abrir caminos hacia nuevas alternativas a las que pensamos habitualmente. Estamos ante la puerta de un contexto sin precedentes del cual lo único seguro es que de esto debe devenir un aprendizaje. 

TW: @pablodiazcarro pablosebastiandiazcarro@gmail.com Fuente: 

● Resolución CFE 363/20 

● ANEXO – RESOLUCIÓN N° 323/MEIGC/18

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