Gestión

Re-fundando la escuela

Hacia la construcción de un nuevo pacto educativo

En la escritura anterior se acentuaba el poder humanizante de las situaciones de crisis. Validando cómo las instituciones sujetaron a los sujetos bajos ciertos dispositivos que permitieron tender puentes de acceso, contención y avance en situaciones donde se hallaba la habitualidad a la que se estaba acostumbrado.  Se postuló también la importancia del fármaco. Antídoto que la mismísima escuela supo y sabe dar frente a las situaciones de enfermedad como lo es la situación actual de Pandemia. Hoy en estado de receso escolar se permite evaluar  sobre todo las secuelas pedagógicas. Por ende frente a este escenario educativo pero sobre todo social. La pregunta clave de este tiempo concreto es cómo seguir sosteniendo los vínculos. Más aún, cómo sostener  esas formas y esos modos que resultaron posibilitantes de esos puentes humanos.

Hay una actitud que vale su rescate y es la de la osadía. Se fue osado. Pese al temor no se tuvo miedo. Cada uno desde su lugar escolar. Al  temor, de  la inminente caída de los meta-relatos pedagógicos , anclados en la representatividad de las escenas y tiempos escolares. Se opuso la osadía. Los docentes adoptaron en muchas oportunidades el atrevimiento para configurar consignas, actividades, canales comunicativos frente a todo  lo que se estaba acostumbrado. 

También se fue audaz cuando con poco o más  terreno explorado en los campos de las tics, se pudo considerar diferentes aplicaciones como formas de acceso, construcción y evaluación del conocimiento. El uso del tik tok, de las  salas en zoom, de los grupos de whastapp,  de los espacios educativos en Instagram e incluso el armado de redes sociales desde las propias escuelas. Habiendo obtenido mejoras en las formas de mostrarse la escuela en la sociedad. Y nombrar esas prácticas revela el sentido y alcance de la audacia. 

Y también se fue atrevido. El atrevimiento fue un rasgo característico. Era impensado no evaluar sin calificar y rápidamente se puso en boca y en práctica institucional el registro de valoraciones pedagógicas. Y se empezaron a construir rúbricas junto con los alumnos. De este modo el atrevimiento fue y es  la posibilidad que permitió seguir sosteniendo los vínculos entre alumnos y docentes. Entre escuela y familias. La osadía con sus cuotas de audacia y atrevimiento supo y pudo no solo sostener sino re-inventar formas de encuentros, que en su normalidad estaban vencidas, por ejemplo la asistencia, la participación e incluso la misma situación de enseñanza , aprendizaje y evaluación.

También la osadía alumbró espacios a seguir explorando. Porque son logros que permiten otros posibles. Como también señalan cambios necesarios aún en la dinámica escolar como en la formación docente. Menudo tema por abordar y re-trabajar. 

 Y con la osadía en las retinas de todo lo trabajado y logrado durante estos cien días y más. En situación de confinamiento obligatorio y bajo el proceso de armado y des-arme de los Planes de Contingencia Pedagógica como estrategia de osadía por excelencia. Se sigue escuchando la expresión- sentencia. La frase que anula y desprestigia la osadía de tantos docentes, de tantos equipos de conducción, las osadías de las escuelas sin más. Esa expresión es : “cuando volvamos a clases” . Interrogo a vuestra  conciencia y pregunto, ¿qué se estuvo haciendo hasta ahora? Y cada vivencia escolar permite hoy poder esbozar una cierta tentación de respuesta: se estuvo re- fundando la escuela. La pandemia trajo consigo una emergente importante: un nuevo pacto escolar. Una nueva forma de habitualidad está naciendo, está emergiendo. No habrá  un “como antes” sino que las respuestas dadas permiten tejer nuevos lazos escolares. Permiten pensar en un “como ahora”.

Este estado de estar en el mundo de forma osada, trae nuevos aires, nuevos colores, un nuevo horizonte educativo. Que implica la posibilidad real de construir no ya un modelo educativo para que los alumnos, encastren en moldes prefijados. Sino la oportunidad de leer en clave contextual qué requieren nuestros alumnos, ciudadanos de un mundo cambiante. Para que la escuela contribuya y eduque para ese mundo cambiante en el que ella misma tampoco escapa. Y se sabe desde esta situación pandémica , que la institución escolar  tiene una urgencia inmediata para asumir . La urgencia que debe ser asumida es la de educar en la incertidumbre y para la incertidumbre.

Las escuelas deben ser re-fundadas desde esa urgencia y acompañada por políticas educativas públicas que acompañen a los educadores desde su formación en los Institutos como en las Universidades. No hay cambio mágico. No hay cambio que no implique un proceso. No hay cambio que no provenga de “adentro”. Y el adentro es el  de la misma escuela. 

La Pandemia nos trajo una posibilidad histórica: re fundar el sentido de las escuelas, el sentido de educar desde un nuevo pacto educativo.

Empezamos?

Silvana Moreno
Docente de Nivel Terciario.
Directora de Institución Privada de Nivel Secundario. 
Licenciatura en  Educación /Filosofía. 
Pos título en Gestión Educativa. 
Diplomado en Neurociencias.
Escritora de artículos educativos.

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