Tecnología

Reflexiones para educar en cuarentena

Rediseñar las clases a partir del aislamiento

En este artículo, Mayra Botta y María Laura Costilla exponen diversos aspectos para reflexionar y tener en cuenta al rediseñar las clases y educar en cuarentena.

La Pandemia del Covid-19 provocó en todo el mundo un cambio radical en los modos de educar, trabajar, socializar, entre otras cosas, y cientos de miles de estudiantes están siendo educados en los hogares. En la Argentina —como en muchos países del mundo—, el confinamiento preventivo y obligatorio y junto con ello el cierre de las escuelas hizo que rápidamente se trasladara la educación a los hogares. El gobierno Argentino ha dado respuestas inmediatas a esta situación, poniendo a disposición y muy rápidamente distintas propuestas para seguir educando, como son los programas de TV educativa, radio, cuadernos y una plataforma web. 

Pero, ¿es lo mismo educar en la escuela que educar en los hogares? Claro que no. Primero debemos diferenciar la escolarización de la educación. Lo escolar está dado por un tiempo y un espacio, la escuela es una tecnología en sí misma, donde convergen: directivos, docentes, estudiante, las familias, la simultaneidad, la disposición de los espacios y los tiempos escolares. Los hogares no son una escuela. Es importante reflexionar acerca de esto, pues no podemos simular escolarización allí donde no la hay, señaló Mariano Narodowski recientemente en un seminario web, hay que construir educación, porque educar en casa no es un espejo del proceso escolar (2020). 

En ese mismo webinar Mariano Fernández Enguita mencionó los 3 tipos de brechas digitales: (i) de acceso, (ii) de uso o en el uso, y (iii) en y con la escuela. 

El primero refiere a la desigualdad en el acceso a los dispositivos tecnológicos. Sabemos, por ejemplo, que en muchos hogares argentinos el único dispositivo con que cuenta la familia entera es un teléfono celular. Según la Evaluación Nacional de Aprendizajes «APRENDER», —citada en el decreto 386/2018—  se constató que el 94% de los docentes cuenta con al menos una computadora en sus hogares, 4 de 10 fueron destinatarios de netbooks o notebooks provistas por el Estado y que el 98% de los mismos utiliza teléfono celular. La brecha en el uso refiere a qué hacemos cuando estamos frente a una pantalla, es decir, hacemos un consumo pasivo o un uso creativo de la tecnología a la que accedemos. Y, por último, la tercera brecha hace mención a aquello que sucede con la escuela, qué uso se hacía antes de la cuarentena de la tecnología, es la brecha escolar y acá es donde intervienen sus actores como docentes y directivos. ¿Estamos alfabetizados digitalmente?, ¿sabemos diseñar aprendizajes para un entorno virtual?, ¿todas las escuelas y docentes son iguales? 

Los tres tipos de brecha hacen inevitable pensar en las desigualdades, pero también nos alerta acerca de lo que debemos considerar a la hora de diseñar una propuesta de aprendizaje virtual, o mediada por las tecnología, o con tecnología. Cómo hacer que esa tecnología que tenemos disponible (sea poca o mucha) resulte una inclusión genuina de tecnología, entendida como aquella que “alcanza los propósitos de enseñanza y sus contenidos, pero adquiere su mayor expresión en la propuesta didáctica cuando emula en este plano de la práctica el entramado de los desarrollos tecnológicos en el proceso de producción de conocimiento” (Maggio, 2012).

Ante la pregunta: ¿es posible educar en cuarentena?, creemos que sí, lo que no debemos es tratar de reproducir el aula, y evitar caer en el solucionismo tecnológico, sino pensar en qué medida la tecnología soluciona parcialmente y en qué medida directamente no lo hace (Narodowski, 2020). Sabemos que la tecnología digital por si sola no genera una tecnología escolar. Lo que se genera es algo completamente distinto a la tecnología escolar. 

Sabemos también que no es lo mismo planificar una clase presencial que una clase virtual, desde el medio, pasando por los recursos, hasta el diseño didáctico cambia y los roles que intervienen también son distintos. En las propuestas de educación virtual convergen actores que no están en la presencialidad, como el diseñador instruccional, diseñadores gráficos y multimedia, el facilitador o tutor. Y en este contexto en el cual debemos salir con respuestas rápidas, pero también eficaces en términos educativos y de aprendizaje los docentes debemos desempeñar todos esos roles y no necesariamente estábamos preparados o formados especialmente para ello. También hay diferencias importantes a la hora del diseño. Dijimos más arriba que no es lo mismo diseñar una clase presencial que una clase virtual. Pues, la virtualidad tiene características que le son propias. 

Una de las características principales de las propuestas de educación en línea es su organización. Cualquier acción formativa virtual debe diseñarse previamente. El valor de un entorno de aprendizaje virtual reside en el cuidado del diseño formativo (o instruccional), que debe dar respuesta a las necesidades y finalidades educativas de sus usuarios (profesores, alumnos, tutores) y no en la tecnología que se utilice. Las tecnologías deben estar al servicio de la educación para facilitar los aprendizajes. Por eso, debemos seleccionar el medio qué más se ajuste a nuestra realidad y necesidades y pensar qué posibilidades brinda para la tarea educativa. No son las tecnologías ni sus características donde hay que buscar las claves para comprender y valorar su impacto sobre la enseñanza y el aprendizaje, sino en las actividades que llevan a cabo profesores y estudiantes gracias a las posibilidades de comunicación, intercambio, acceso y procesamiento de la información que les ofrecen las TIC (Coll, 2009). En este sentido, tal y como mencionar Mariana Maggio (2018), es importante que llevemos adelante prácticas de la enseñanza que en su diseño conciban modos de favorecer ciertas habilidades que consideramos críticas en el mundo contemporáneo.

En la educación a distancia, los recursos y materiales didácticos son unos de los elementos fundamentales en la adquisición de los aprendizajes, junto con la acción docente que configuran el espacio de relación e interacción en donde los estudiantes construyen sus aprendizajes. Con la centralidad puesta en el estudiante y el apoyo de los materiales, la acción docente se caracteriza por su papel de mediador y facilitador de los aprendizajes. Además, las pautas de trabajo, el calendario, los materiales, tipo de evaluación y modalidad de cursada deben estar presentes desde el inicio. El alumno debe saber, desde un principio, con qué materiales cuenta y cuál va a ser el proceso por el que debe transitar para poder organizar su aprendizaje, disponer y manejar de los tiempos de estudio, etcétera. La característica de esta modalidad de estudio es la autoorganización del alumno. 

Entonces, en este contexto de cuarentena, con los recursos, materiales disponibles y tecnologías a las que tanto docentes como estudiantes tenemos acceso, en un tiempo en que convergen pantallas e impresos, programas televisivos y recursos educativos digitales, qué podemos hacer para acompañar y diseñar propuestas de aprendizajes para nuestros estudiantes para que realicen desde sus hogares, para que aprendan y se continúe el vínculo pedagógico, con la escuela, con los compañeros de curso, con los docentes y con las familias, sin perder la intencionalidad pedagógica. Quizás, empezar con armar un mapa de nuestra realidad, contexto, materiales y herramientas. Por ejemplo, nuestra escuela o curso, ¿ya contaba con una plataforma digital? ¿Qué tipo de dispositivos tenemos disponibles? ¿Qué acceso real tienen nuestros estudiantes a un dispositivo y a internet? Es importante ponernos en el lugar de las familias y estudiantes, y pensar que no podemos enseñar lo mismo que en las aulas. Una clave para estos tiempos es “priorizar” qué enseñar y preguntarnos para qué y cómo, sin perder el vínculo y contención que este contexto demanda. A veces, una simple consigna puede ser más potente que un largo trabajo práctico. 

En esta situación, el rol de los directivos es clave para que tanto docentes como estudiantes y familias no se sientan solos en este pasaje obligatorio de lo escolar a lo no escolar, donde debemos seguir educando. Poder acompañar a los docentes en la tarea de rediseñar las clases, acompañar a los estudiantes para que no se pierda el vínculo pedagógico ni abrumar a las familias con las tareas. Aquí aparece la dimensión más importante en el rol del director, la de gestionar para que haya aprendizajes. Empezamos la cuarentena con cientos de memes, videos y audios en las redes sociales donde se mostraba el malestar de las familias por el tsunami de tareas. Quizás, ante la necesidad de respuesta inmediata, en una cultura de la inmediatez dada por las tecnologías, salimos, con la mejor intención, a replicar las aulas en los hogares. Hoy, a un mes de este camino, vemos que eso está cambiando, quizás, gracias a la reflexión propia y necesaria sobre la práctica tan importante en los educadores. 

Hasta hace unos meses atrás nos preguntábamos, si todo cambia, ¿por qué la escuela no cambia? Si consideramos a la escuela como un epifenómeno temporal, ¿cómo será el después de la cuarentena? ¿Cuáles las lecciones aprendidas? ¿Volveremos a las aulas como si nada hubiera pasado? ¿O nos encontraremos con un escenario imposible de imaginar unos meses atrás? 

Por: 

Mayra Botta

Miembro de Pansophia Project

María Laura Costilla

Maestranda en tecnología educativa 

Referencias:

COLL, Cesar. Aprender y enseñar con las TIC: expectativas, realidad y potencialidades, en Roberto Carneiro, Juan Carlos Toscano, Tamara Díaz (Coordinadores). Los desafíos de las TIC para el cambio educativo. Organización de estados iberoamericanos, 2009. 

Fernández Enguita, M y Naradowski, M. (2020). ¿Es posible educar en cuarentena?, Zona de Intercambio Pansophiano, Panophia Project. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=MfnJE-IQ_6Q&t=884s

Mariana Maggio (2012) Enriquecer la enseñanza. Los ambientes con alta disposición tecnológica como oportunidad. Buenos Aires: Paidós.

MAGGIO, M. (2018) Habilidades del siglo XXI : cuando el futuro es hoy : documento básico, XIII Foro Latinoamericano de Educación. 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Santillana. Disponible en:

http://www.fundacionsantillana.com/PDFs/XIII_Foro_Documento_Basico_WEB.pdf

 Decreto 386/2018 https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/182516/20180502

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