Innovación

Si los docentes no pueden salir del molde, rompamos el molde

Rompiendo moldes en educación

¿Qué sucede cuando como directivos desean innovar en las aulas, pero un grupo de docentes con muchos años de práctica se niegan a cambiar?

Es muy difícil desde la conducción de una institución animar a los maestros a probar nuevas estrategias didácticas sin que parezca que se los está tratando de aburridos, anticuados o peor, perezosos.

Sin embargo, durante mi última jornada de perfeccionamiento, el director de mi nueva escuela, al ver que estaba familiarizado con varios conceptos de la “escuela del futuro” que se trata de promover en secundaria, me pidió ayudarlo a “romper el molde” de algunos de los referentes docentes de más años en su institución.

Obviamente, al principio me sentí como un espía o un traidor porque tenía que invadir el espacio de un colega, pero luego entendí que lo importante no era evitar que esos profesores no se incomoden, sino mejorar la experiencia educativa de sus alumnos que se estaban quejando por sus prácticas “pasadas de moda”.

La misión fue simple: ser un asistente de medios ad honorem que articulara actividades con TICS entre mis cursos y el resto, para de alguna manera “infiltrar intervenciones didácticas más modernas e interdisciplinarias”.

Esos docentes ya habían sido incentivados para salir de sus aulas y usar el laboratorio, la biblioteca, el patio y otros espacios y recursos complementarios, pero simplemente no se ajustaba a lo que estaban acostumbrados o los hacía sentir inseguros.

“Si los docentes no pueden salir del molde, rompamos el molde” me dijo el director después de explicarme la propuesta y la frase me quedó grabada por muchas razones. La primera, es porque este romper no implica destruir todo lo que ese docente creó o hizo durante años y años con buenos resultados, sino que tiene que ver con “romper la burbuja”. Y digo burbuja porque ni siquiera es algo tangible, sino que mas bien se trata de una fina barrera de subjetividades que generan un rechazo generalizado a todo lo que viene desde afuera. A todo lo que es ajeno a ese microsistema que termina siendo “su aula” y hago hincapié en que es “suya” porque la ha moldeado y lo ha moldeado recíprocamente.

Romper el molde en este caso no es dejarlos desprotegidos o destruir las bases de su trabajo, sino que es romper un molde que los limita y que no permite que incorporen nada nuevo.

La frase, sin dudas, me marcó e incluso cuando traté de reemplazar este “romper” que me sonaba violento por “transformar”, el director volvió a la carga y agregó “romper también es comenzar. Romper el día, romper bolsa. Necesito que estos docentes vuelvan a nacer para que vean la época en la que están enseñando y dejen de mirar atrás”.

Según Rubalcava (2008) “los grandes cambios sociales y tecnológicos actuales, deben llevar al profesor a fomentar en los estudiantes un proceso educativo más activo y participativo, capaz de formar y desarrollar actitudes favorables hacia la vida, hacia uno mismo, hacia el bien común y a ser capaz de fomentar el aprendizaje de los estudiantes a partir de prácticas educativas sistemáticas y supervisadas, que los vinculen con el mundo real”.

Lic. Ezequiel Tozzi

Profesional de Enseñá por Argentina

ezetozzi@gmail.com

Figueroa Rubalcava, A. E., Gilio, M. C. y Gutiérrez, V. E. (2008). La función docente en la universidad. Revista Electrónica de Investigación Educativa, Especial

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