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Gestión

La escuela como organización comunicante

Una mirada para entender cómo organizar la comunicación escolar

En este artículo se analiza el concepto de organización comunicante y se lo trabaja desde la perspectiva de la gestión educativa.

Sin dudas, el siglo XXI trae aparejados desafíos a la gestión escolar antes impensados. Los equipos de conducción debemos enfrentar problemáticas impensadas hace un tiempo atrás.

Para ello es necesario trabajar articuladamente con todos los actores de nuestras comunidades educativas y una buena forma de lograrlo es haciendo de nuestra escuela, una organización comunicante.

En un artículo anterior considerábamos que el proceso de comunicación es de ida y vuelta y, si bien, como representantes de una escuela, debemos contemplar cómo la misma se comportará con relación a sus interlocutores; no debemos perder de vista el carácter bidireccional del proceso de comunicación.

Por lo tanto, la comunicación organizacional se debe entender como el diálogo (explícito y/o implícito) que una institución entabla con sus públicos.

Esa bidireccionalidad nos enfrenta a tomar decisiones para que quienes forman parte de este proceso dialógico tengan el protagonismo y las posibilidades necesarios a la hora de comunicar.

¿Qué es una organización comunicante?

Una organización comunicante es aquella en la que la que se favorece desde el trabajo diario la integración de las personas y el enriquecimiento personal y colectivo. Una escuela que pretende ser comunicante propicia el espíritu de equipo con orientaciones claras y una conducción participativa.

En una organización comunicante el trabajo colaborativo es una parte central ya que el rumbo es claro y todos/as son importantes.

La comunicación fluida y sencilla de cada miembro con sus compañeros/as y directivos y la información compartida (sin esconderse) en el equipo de trabajo son las características distintivas en una escuela comunicante.

Características de una organización comunicante

Según Annie Bartoli, para que se logre el objetivo de convertir a la institución en comunicante se deben dar las siguientes condiciones:

  • Abierta: se debe comunicar la escuela con su entorno mediante emisión y recepción interactivas. La apertura de la escuela se debe entender como una necesidad en estos tiempos, se construye con otros y para otros, nuestro trabajo es parte de la sociedad y debemos establecer lazos que abran nuestras escuelas al medio en que están insertas.
  • Evolutiva: los directivos y docentes nos quejamos permanentemente de las ataduras que produce el excesivo formalismo y lo rutinario; nuestra escuela debe lograr un punto de equilibro que permita manejar la evolución y lo imprevisto (como ejemplo, podemos mencionar la evolución en las necesidades y expectativas de nuestros alumnos y familias y, en cuanto a imprevistos, tenemos el ejemplo actual de la escuela reaccionando activamente ante los inconvenientes de la pandemia).
  • Flexible: para permitir tanto posibilidades de comunicación formal como informal.
  • Con finalidad explícita: con el fin de proporcionar un hilo conductor a nuestra comunicación formal desde la escuela.
  • Responsabilizante: para que todos formen parte de un equipo que busca concretar los objetivos institucionales, en donde todos y cada uno concreten su rol sabiendo lo que aportan al conjunto. Sentirse parte es la clave para generar que cada miembro de equipo sienta responsabilidad y compromiso.

Algunas preguntas para entender cómo manejamos la comunicación en nuestras escuelas

  • ¿Cuáles son las decisiones que como equipo directivo tomamos en materia de comunicación?
  • ¿Relacionamos las decisiones de la pregunta anterior con los objetivos institucionales?
  • ¿Tenemos un plan de comunicación interna y externa para nuestra escuela?
  • En caso afirmativo, ¿consideramos a los actores con los que se relaciona nuestra escuela como emisores o receptores?
  • ¿Qué soportes o canales elegimos para llevar adelante nuestra comunicación institucional? ¿Por qué?
  • ¿Cómo consideramos a la comunicación informal dentro de nuestro plan de comunicación escolar?
  • ¿Utilizamos indicadores para medir la eficacia de nuestras acciones de comunicación? ¿Conocemos el impacto real de lo que comunicamos? O ¿creemos que por el sólo hecho de emitir un mensaje los demás lo entenderán tan cuál lo pensamos nosotros?

Estas son sólo algunas preguntas que permitirán comenzar una reflexión frente a lo que desde la conducción hacemos o no hacemos en materia de comunicación.

En próximos artículos trabajaremos sobre cómo organizar la comunicación para lograr una escuela comunicante y profundizaremos en el concepto que trabajamos hace años para la implementación de planes de comunicación en las escuelas.

Nos seguimos leyendo.

Bibliografía

Bartoli, Annie. (1992). Comunicación y Organización, La organización comunicante y la comunicación organizada. Buenos Aires: Paidos.

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Alfredo da Costa

Lic. en Ciencias de la Comunicación, tecnólogo educativo y Docente. Directivo en nivel secundario desde el año 2012. Director de la revista Gestión Educativa. Fundó junto a un equipo de directores la Red de Directivos de Instituciones Educativas (REDIE). CEO en NextBrain Educación. Maestrando en Educación en la Universidad de San Andrés.

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