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Mapas de intereses, una propuesta innovadora para el aprendizaje

Una práctica innovadora que favorece la personalización del aprendizaje, la motivación, la metacognición y el abordaje de la diversidad

“Los niños que llegaron hoy a la Secundaria son capaces de reflexionar sobre sí mismos…”

Brindar una educación de calidad en el siglo XXI implica dar respuesta y abordar la neurodiversidad, los intereses de los alumnos, la motivación, la reflexión y la acción sobre el propio aprendizaje. Teniendo en cuenta el escenario mundial de crisis, los cambios exponenciales y el futuro incierto, es casi una necesidad absoluta implementar modelos, metodologías y estrategias que formen alumnos que se conozcan a sí mismos, quieran aprender y sepan cómo hacerlo de manera flexible y desde un estilo propio que les permita saber aprender para toda la vida.

Los “Mapas de intereses” son una propuesta innovadora que da respuesta a los desafíos que se presentan en la escuela y en el mundo actual. Permite abordar la diversidad de intereses dentro del aula. Es una herramienta en sí misma reflexiva y de autoconocimiento que promueve el aprendizaje profundo. Los alumnos logran descubrir lo que les interesa aprender, ejercer una mirada crítica sobre sus intereses en el transcurso del tiempo, buscar respuestas a las preguntas que surgen de los mismos y diseñar proyectos que tengan impacto en su realidad actual, en su comunidad o en el mundo. Por otro lado, brinda a los docentes la posibilidad de diseñar, junto a sus alumnos, actividades teniendo en cuenta lo que les motiva; y luego de implementarlas, repensar la práctica juntos y entre docentes colegas.

Asimismo, los “Mapas de intereses” resultan una práctica muy exitosa debido a las condiciones en las que se promueve: brinda a los estudiantes la capacidad de decisión y control sobre algunos elementos de su aprendizaje, favorece la motivación intrínseca y la metacognición y fomenta la autonomía y la colaboración; factores que son destacados por innumerables investigaciones sobre aprendizajes de gran impacto y duraderos.

Para conocer en profundidad la práctica nos contactamos con Judit, jefa de estudios del CEIP Alba Plata, centro público de educación infantil y primaria, bilingüe, situado en la ciudad de Cáceres, Extremadura, España. Judit es una de las docentes que ideó esta práctica que se realiza desde el año 2018 en todos los niveles desde sala de 3 hasta 6to año.

Los comienzos…

Los “mapas de intereses” surgen en una escuela de España a la que asisten 440 niños de entre 3 y 12 años, de clase socioeconómica media-baja, que trabaja con la metodología Aprendizaje Basado en Proyectos. Las docentes del curso de 1er año notaron que eran ellas las que siempre pensaban en los proyectos y destacaron la importancia de incluir dentro de los mismos, los intereses de los alumnos. Fue así como comenzaron a armar junto con ellos un mapa sobre lo que les interesaba.

“Era como un mapa conceptual pero con sus intereses, por eso lo llamamos MAPAS DE INTERESES”.

A los niños les costaba mucho pensar qué era lo que les interesaba saber o de qué temas querían aprender más. Por eso la primera etapa requirió de mucha guía y modelado por parte de las docentes.

Para empezar, les mostraron un ejemplo de ellas mismas respondiendo a preguntas como: ¿Qué te gustaría aprender este año? ¿Qué te resulta interesante? ¿De qué temas te gusta hablar? ¿Qué videos miras un YouTube? ¿Qué te llama la atención? Les enseñaron ejemplos de mapas de otros niños y les pidieron que les hagan esas preguntas a sus padres. Todo era una posibilidad para despertar y encontrar un interés: un árbol caído en la calle, lo que hicieron el fin de semana.

Durante esta etapa, además, los niños reflexionaron mucho sobre lo que son los intereses: trabajaron sobre las diferencias entre aquellos temas que les interesaban porque no sabían mucho (el sol) o porque sabían demasiado (los dinosaurios); distinguieron los que no eran intereses sino deseos (comprarse una bicicleta). En aquellos casos en los que los niños no podían discernir qué les interesaba, las maestras jugaron un rol fundamental: les mostraron videos y hasta los llevaron a la biblioteca para que eligieran un libro. De esta manera, los ayudaron e incentivaron a pensar y a encontrar algún interés.

Con el tiempo, se dieron cuenta de que muchos de ellos se repetían y de que podían clasificarse en categorías, por ejemplo: Naturaleza, Tecnología, Arte, Historia, Día a día, Ingenieros/construcción. Estas categorías servirían para armar el mapa de intereses grupal y decidir el proyecto.

Luego, a partir de este primer intento de “mapas de intereses”, la escuela lleva a cabo esta práctica todos los inicios de año para incorporar al curriculum los intereses de sus alumnos, ya no solo desde los proyectos sino también en las diferentes propuestas.

“Después de haber realizado los proyectos de esta manera los niños no quieren hacer otro tipo de tareas, siempre prefieren las actividades mediadas por sus intereses”.

El desarrollo de la propuesta…

La propuesta comienza los primeros días de clase. En la primera etapa cada niño arma un mapa de intereses individual y luego uno grupal. Para el segundo mapa los niños comentan a sus compañeros sus intereses y los colocan con un post it en el pizarrón, la docente ayuda a clasificarlos en distintas categorías. Los alumnos observan el mapa grupal y comentan si los representa. La práctica se adapta y flexibiliza al grupo, al docente y al contexto. Los grados más chicos o los niños que no leen ni escriben, eligen mediante imágenes qué es lo que les gustaría aprender ese año, qué les interesa conocer.

Una vez armados los mapas, la docente planifica junto a los alumnos el proyecto de la clase que dura aproximadamente 8 semanas. Las actividades que se realizan tienen una base experiencial (basadas en actuar, hacer y construir), vinculadas con actividades cotidianas de los alumnos, y un claro componente vivencial. El docente selecciona información para brindarles a sus alumnos mediante videos y diferentes fuentes, dividen el aula en sectores y cada alumno comienza la investigación, agrupándose con otros o, si lo prefiere, de manera individual. Luego se llevan a cabo diversas acciones (salidas, experimentos, dibujos, debates, infografías) y continúan enriqueciéndolo hasta la presentación final.

“Teníamos alumnos que les interesaban los animales marinos, otros la mitología griega y otros el diseño, entonces armamos un proyecto de investigación sobre animales marinos en mitología griega y como cierre, el diseño de un acuario”.

“Un niño comentó al grupo que el fin de semana había ido a recolectar aceitunas, al resto le interesó saber más sobre el proceso y se armó un proyecto muy rico, que implicó salidas al parque para recolectarlas, pesarlas, clasificar herramientas y frutos, diseñar imágenes utilizando aceitunas y hasta confeccionar la nota de solicitud de permiso a los padres para realizar salidas.

Inesperadamente, este proyecto despertó otro interés y se continuó trabajando con el proceso productivo de la leche”.

“En el proyecto de los continentes y océanos, uno de los niños comentó que le interesaba saber sobre las 7 maravillas, otro conocer porqué eran 7, otros dónde se encontraba cada una de ellas. Los niños se iban sumando a la parte que más le interesaba. De esta manera, se armó un proyecto grupal en el cual cada uno investigó y aportó información. El cierre se hizo con un viaje al mar. Muchos alumnos no lo conocían y me pidieron ir porque decían que no podían aprender del mar si no habían estado nunca allí”.

“Alumnos de 6to año armaron un proyecto que se presentó a la Municipalidad. Observaron que las calles para acceder a la escuela eran peligrosas, no estaban señalizadas, tenían baches y pozos. El proyecto implicó recorrerlas, diseñar caminos seguros, implementar soluciones, armar mapas y hasta escribir cartas al Intendente”.

En el transcurso de cada proyecto y una vez finalizado, los alumnos vuelven a sus mapas de intereses individuales y grupales, que se encuentran en sus carpetas, y reflexionan sobre cada uno de ellos. En caso de ser necesario, los modifican agregando las nuevas ramas que han surgido (como el ejemplo de las aceitunas y el circuito productivo de la leche). Para hacerlo, colocan una hoja de acetato (transparente) sobre su mapa individual y encierran con diferentes colores aquellos intereses que les gustaría seguir investigando (verde), los que dejaron de interesarle (rojo) y los nuevos que surgieron (negro).

Desde su lugar, el docente acompaña a los alumnos como guía, facilitador y modelo. Su ejercicio implica mostrar cómo es la tarea de aprender, cómo hacer preguntas, cómo buscar información, cómo trabajar en equipo, hacer redacciones, cálculos, dibujos y mapas.

Por su parte, las familias colaboran en este proceso ayudándolos a reflexionar sobre lo que les interesa y los temas que les gustan. En la primera etapa de reflexión, se colocan como modelos y luego acompañan y descubren junto a sus hijos temas interesantes para dialogar e investigar. Incluso, algunos padres participan como expertos, son entrevistados o brindan una clase sobre su conocimiento y experiencia.

“A los padres les encanta ver cómo sus hijos aprenden con tanto entusiasmo, cómo se sorprenden, participan e incorporan conocimientos nuevos”.

Los “mapas de intereses” son una herramienta que permite ir cubriendo el currículum. Con ella, “el timón del barco” lo tienen los niños al plantear sus intereses y asumir un rol protagónico y empoderado de sus propios aprendizajes.

“El currículum queda sobre cubierto, se trabajan todos los contenidos desde diferentes materias en forma interdisciplinaria, de esta manera lo hace más real y aplicable al día a día”.

Las habilidades que se trabajan…

La experiencia muestra que los niños logran tener cada vez mayor entrenamiento en conocerse a sí mismos (autoconocimiento), a sus compañeros y al grupo. Aprenden a investigar mediante diferentes herramientas (páginas en internet, videos en YouTube, entrevistas a expertos, libros, revistas, blogs). Amplían sus intereses con un fin determinado, un proyecto con producto final, que implica poner en práctica el pensamiento crítico, la creatividad, las habilidades de comunicación, el trabajo en equipo, la empatía y la escucha, la perseverancia y el esfuerzo, entre muchos otros.

“Los niños se dan cuenta de que para tener interés en algo se requiere un conocimiento mínimo sobre el tema, es decir: vocabulario, información, experiencia. Y para continuar ampliándolo necesitan tiempo para la investigación y la acción”.

Los alumnos toman conciencia de que los intereses se construyen socialmente, dependen del entorno y del contexto social, son flexibles, dinámicos, pueden evolucionar o dejar de existir. Además, comienzan a notar la importancia que tiene para su futuro descubrir y desarrollar esos intereses. Muchos de ellos están vinculados a sus talentos y pueden ser la puerta de entrada a un futuro exitoso donde cada uno pueda desarrollar su mejor versión de sí mismo y, desde allí, aportar al mundo lo que tienen para hacerlo un lugar mejor.

Por último, un aspecto muy positivo de la implementación de mapas de intereses es el intercambio entre docentes y reflexión sobre la práctica. En el CEIP Alba Plata la modalidad de trabajo es en equipo, es decir que el grupo de docentes se reúne semanalmente y también con otras escuelas. Allí se visibilizan las prácticas, se comparten, reflexionan y realizan ajustes, En definitiva, se piensan nuevas maneras de intervenir en base a la experiencia individual y de grupo. De esta forma, se enriquecen las tareas a través de la reflexión y la acción en un ciclo que nunca termina y siempre es superador.

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Lourdes Villanueva

Licenciada en Psicopedagogía. Graduada en la Universidad del Salvador. Más de diez años de experiencia en evaluación y tratamiento psicopedagógico en niños con desafíos en el desarrollo. Especialista en Intervención Temprana. Formada en Neurociencias. Asesoramiento y capacitación a profesionales, instituciones, padres. Trabaja en el equipo interdisciplinario CETIS (Centro Terapéutico de Intervención en Salud) en la ciudad de General Villegas. https://www.linkedin.com/in/maría-de-lourdes-villanueva-2b4733241/

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